Última hora

Última hora

Juan Carlos I, de sucesor de Franco a 'rey de todos los españoles'

Leyendo ahora:

Juan Carlos I, de sucesor de Franco a 'rey de todos los españoles'

Tamaño de texto Aa Aa

¿Para qué sirve el rey de España? Juan Carlos I intentó responder a esta pregunta, mil veces formulada, cambiando el rostro del país, impulsando una transición pacífica de la dictadura a la democracia desde la legalidad vigente.

Su complejo reinado comenzó el 22 de noviembre de 1975, dos días después de la muerte del general Francisco Franco. Tenía 37 años.

En su primer discurso en el Parlamento, declaró que su prioridad era restablecer la democracia y ser “el rey de todos los españoles”.

Juan Carlos I nació en 1938 en Italia, donde su familia fue forzada al exilio.

Tras vivir en Suiza y Portugal, se trasladó a España, a la edad de diez años, donde sería educado bajo la tutela de Franco, por acuerdo entre éste y don Juan de Borbón, su padre.

Durante un viaje a Grecia conoció a su futura esposa, la princesa Sofía de Grecia, con quien contrajo matrimonio en 1962. La pareja tiene tres hijos: Elena, Cristina y Felipe.

En mayo de 1977, el Conde de Barcelona, su padre, le transmitió sus derechos dinásticos y la jefatura de la Casa Real española. Un mes más tarde se celebraron las primeras elecciones democráticas desde 1936, y el nuevo Parlamento elaboró la actual Constitución, aprobada por referéndum en 1978.

Su carisma y respeto dentro y fuera de España se vieron reforzados en 1981, cuando un intento de golpe de Estado le obligó a salir públicamente en defensa de la legalidad, desautorizando a los golpistas y pidiéndoles que volvieran a sus cuarteles.

Un gesto que le granjeó la confianza de muchos sectores antimonárquicos de la sociedad y que disipó durante treinta años muchas de la críticas a la corona. Pero la crisis económica y los últimos escándalos han vuelto a poner en el punto de mira a la familia real. En el plano político, el desafío independentista catalán afecta directamente a la institución monárquica como garante de la unidad de España.

El “juancarlismo” sin fisuras empezó a resquebrajarse en 2012. En febrero, el marido de su hija Cristina, Iñaki Urdangarín, fue imputado por desvío de dinero público.

A este primer torpedo en la línea de flotación de la monarquía siguió una inoportuna caída
durante un viaje privado para cazar elefantes en Botsuana en los peores momentos de la crisis en España. A su salida del hospital, el Rey se disculpó públicamente por los hechos.

Un ‘‘mea culpa” histórico que no sirvió para acallar las críticas cada vez más presentes a una institución que regresó a España de manos de Franco.

Después de casi 39 años de reinado, Juan Carlos I abdica, para, según sus palabras, dar paso a una nueva generación. Su hijo Felipe será a partir de ahora el encargado de intentar renovar la institución y de recuperar la confianza de la ciudadanía. Una legitimidad que Juan Carlos consiguió gracias a una transición en la que pasó de ser el sucesor de Franco al rey de todos los españoles.