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París abre las puertas de Europa al cine iraní

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París abre las puertas de Europa al cine iraní

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El barrio del Panteón de París, hogar de numerosos cines independientes, fue el escenario de la segunda edición del Festival Cinéma(s) d’Iran. Entre el 6 y el 17 de junio en el Nouvel Odéon fueron proyectadas una gran variedad de cintas de ficción, animación, documentales y cortometrajes de directores iraníes.

“El festival se llama Festival de Cinéma(s) d’Iran, con una S entre paréntesis, porque desde el principio nuestra idea era promover a través del cine independiente iraní las películas producidas dentro del país, pero también aquellas producidas en el extrajero en la última década, que también tienen cabida en este festival. La meta es crear un diálogo entre el cine de dentro y de fuera de Irán”, explica uno de los principales organizadores del festival, Bamchade Pourvali.

El festival ha invitado a algunos jóvenes directores para que presenten sus trabajos en París. Una de las películas fue “La Fiesta de Kami”. Se trata del primer largometraje del joven Ali Ahmadzadeh. Es una road movie con jóvenes iraníes que van de una fiesta a otra. Con chicas y un vocabulario no siempre correcto, no es necesario decir que en Irán nunca obtuvo el permiso necesario para ser proyectada.

“Para mí el cine underground nace cuando el director decide rodar sin pedir autorización o cuando uno de nosotros intenta en vano obtener una. Cuando el Ministerio de Cultura y de Guía Islámica no autoriza el rodaje de uno de los guiones que se les envía para que lo aprueben, esa película se convierte en undeground”, cuenta a euronews su director.

“El Caparazón” de Mostafa Aleahmad, cuenta la historia de un condenado a cadena perpetua que es liberado después de pasar 14 años en la cárcel tras probarse su inocencia. Rodada en 2009, la película sin embargo nunca llegó a las pantallas iraníes, pero ha encontrado su oportunidad en este festival, en la sección llamada “El salón de los rechazados”

“El Salón de los Rechazados es un guiño a los pintores impresionistas que se convirtieron en grandes maestros pero que el estado nunca aceptó exhibir sus obras en los salones oficiales. Ocurre lo mismo con los directores iraníes. Pensamos que esta era la ocasión de mostrar esos trabajos, que son muy interesantes cinematográficamente. Al mismo tiempo, el hecho de que hayan sido prohibidos nos da la imagen de todas las paradojas que dominan las políticas culturales de Irán”, declara otro de los responsables del festival, Nader Takmil Homayoun.

Otra película de esta sección, “Estaciones Lluviosas” de Majid Barzegar, narra las andanzas de un adolescente que se encuentra solo en casa mientras sus padres se ocupan de su divorcio. Poco a poco, el joven afronta sus problemas y toma decisiones importantes.

Su realizador, Majid Barzegar, nos relata las dificultades que tienen los directores en Irán: “Para hacer cualquier tipo de película, estamos obligados a pedir un permiso al Ministerio de Cultura y de Guía Islámica, que se llama el permiso de producción. Y una vez que la película está rodada, hay que presentarla a otra sección de la misma autoridad, llamado “El consejo del permiso de proyecciones”, que verán el film y puede que no te den el permiso pese a que antes hayas logrado de parte del mismo organismo la licencia para producirlo”,

“El festival presentó películas con diferentes puntos de vista, que no siempre tienen visibilidad dada la complejidad legal de la industria cinematográfica de Irán. Festivales como este pueden cambiar el “cliché” del cine iraní de cara al público internacional y lograr una visión más realista y diversa del cine actual de este país”, resume Arash Naimian, enviado especial de euronews.