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Se fue Ana María Matute, la "maga del bosque"

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Se fue Ana María Matute, la "maga del bosque"

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Ana María Matute, una de las más grandes figuras de la literatura española de la posguerra, se ha apagado este miércoles en Barcelona. Quedaba un mes para que cumpliera 89 años y aún conservaba las ganas de escribir. Prácticamente hasta el último momento estuvo trabajando en su última novela “Demonios familiares”, que se publicará el próximo mes de septiembre.

“La Matute”, como le gustaba que la llamaran, fue una autora de imaginación desbordante. “El que no inventa no vive”, decía. Comenzó a escribir con 5 años y con 17 terminó su primera novela, “Pequeño Teatro”, que obtuvo el Premio Planeta años después, en 1954. Antes, en 1952, ganó el Premio Café Gijón por “Fiesta al noroeste”, al que siguieron el Premio Nacional de Literatura Migues Cervantes y el de la Crítica por “Los Hijos Muertos”. Ese mismo año consiguió el Nadal por “Primera Memoria”.

Su obra es extensa y fecunda. Y, como magnífica fabuladora, encontró en las novelas para niños y jóvenes uno de sus terrenos de predilección. En los ochenta fue distinguida con el Premio Nacional de Literatura Infantil por “Solo un pie descalzo”. En 1996 fue elegida miembro de la Real Academia Española de la Lengua para ocupar el sillón “K” y en 2010 fue distinguida con el galardón culminante de su carrera: el Premio Miguel de Cervantes.

La autora de “Olvidado rey Gudú” nació el 26 de julio de 1925 en Barcelona en el seno de una familia burguesa, de madre castellana y padre catalán. En 1952 se casó con el escritor Eugenio de Goicoechea, pero nueve años después el matrimonio se rompió, en una época en la que el divorcio era impensable en España. La consecuencia más grave fue que perdió la custodia de su único hijo, Juan Pablo, al que apenas pudo ver durante años. En 1965 se va a Estados Unidos, como lectora en la Universidad de Indiana y luego en la de Oklahoma. En la Universidad de Boston instituyó la Colección Ana María Matute, a la que cedió sus manuscritos y otros documentos.

La maga del bosque, como a elle le gustaba llamarse, con todo su universo de unicornios, trasgos, duendes y paraísos inhabitados, se ha apagado en el Hospital de Barcelona, un mes después de sufrir una crisis cardiorrespiratoria. Su universo de papel seguirá con nosotros.