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Los restos de Francisco Fernando de Austria descansan en su castillo de Artstetten

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Los restos de Francisco Fernando de Austria descansan en su castillo de Artstetten

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Francisco Fernando, Archiduque de Austria y heredero al trono austrohúngaro, fue asesinado el 28 de junio de 1914 en Sarajevo por el serbio Gavrilo Princip. Una tragedia cuyas consecuencias desencadenaron el comienzo de la Primera Guerra Mundial.

Los restos de Francisco Fernando y de su mujer fueron llevados a Trieste, ciudad en la que se celebraron los primeros funerales. Los últimos tuvieron lugar en su castillo de Artstetten.

Hoy el Archiduque y su esposa descansan en la cripta del castillo.

Su bisnieta, la Princesa Anita de Hohenberg, es su propietaria. En su interior, ha fundado un museo para rendir homenaje a sus antepasados.

“Tuve mucha suerte de tener una abuela que vivió muchos años y que me contó muchas cosas de su vida privada, explica. Me contó, por ejemplo, que mi bisabuelo jugaba mucho con los niños en el campo. Mi abuela tuvo una infancia estupenda, muy equilibrada. Recordamos a nuestro bisabuelo de una manera muy positiva”.

El museo atrae cada año a miles de visitantes. Uno de ellos es Christian Ortner, del Museo de Historia Militar de Viena. Ortner nos explica cómo el Archiduque planeaba incluir elementos federalistas en el Imperio Austrohúngaro así como otorgar más autornomía a la parte eslava de éste.

“Como heredero al trono austrohúngaro, Francisco Fernando conocía muy bien todos los problemas de la monarquía tanto aquí como en el resto de Europa. Trabajaba ya con un gabinete en la sombra. Trabajaba de manera muy intensa en ideas fundamentales para la reestructuración de la monarquía. Preparaba una solución en tres partes: la parte austríaca, la parte húngara pero también una parte eslava”, asegura Ortner.

Tras el asesinato de Francisco Fernando Alemania adviritó a Serbia de que debía abrir una investigación. El Imperio Austrohúngaro envió también una carta oficial al Gobierno serbio. Muy pronto los ecos de la tragedia dejarían lugar al ruído de las bombas.