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Comprobando la calidad y salubridad del agua de forma rápida y efectiva

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Comprobando la calidad y salubridad del agua de forma rápida y efectiva

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Unos 100 millones de europeos no tienen acceso a un agua fiable. Desarrollar tests efectivos es algo esencial. ¿Cómo podemos prevenir las enfermedades ligadas al consumo de agua no potable? La primera parte de la respuesta la encontrarnos en el mar Báltico.

Seguimos a Ulrich y Eric en el estuario de Kiel en el norte de Alemania. Van a recoger muestras de agua del mar Báltico. Los dos trabajan dentro de un proyecto de investigación europeo destinado a diseñar tests universales para el agua dulce. Monitorizar la calidad del agua es una cuestión de salud pública, y no sólo para el ser humano.

“En verano hay casos, especialmente en los lagos, en los que hay un aumento de contaminación. Por ejemplo de cianobacterias que producen diferentes toxinas. Por ello existe la posibilidad de que los animales que beban de ese agua puedan tener problemas de salud”, explica Ulrich. Biólogo marino de MariLim.

Tras medir parámetros como el viento, la temperatura y la salinidad, Ulrich regresa a su laboratorio con 50 litros de agua para reducirlos a un único litro que concentre muestras de todo el contenido del agua, a través de un innovador sistema de filtrado. Las muestras serán enviadas a diferentes socios de este proyecto para su análisis.

“El proyecto nació como respuesta a las urgencias ligadas al agua. Cada año hay más de 150.000 muertes debido a enfermedades contraídas directa o indirectamente debido a patógenos y tóxinas que contaminan el agua”, dice Claudio Orlando Gualerzi, biólogo molecular de la Universidad de Camerino y coordinador del proyecto MICROAQUA

El equipo ha desarrollado un chip de micromatrices universales para detectar microbios, incluyendo bacterias, virus y cianobacterias. El chip, del tamaño de un sello de correos pequeños, se construye en Berlín y la máquina funciona como una impresora.

“Un paso clave en la preparación de las micromatrices es imprimir el biochip. Aquí podemos producir cientos de pequeños puntos de menos de un milímetros de diámetro”, declara Wilfried Weigel, químico de Scienion AG.

Las micromatrices localizan microorganismos al detectar sus secuencias de ADN y ARN. Usando bioindicadores, el biochip puede también determinar la calidad del agua mucho más rápidamente que los métodos tradicionales.

Se trata de una mejora muy importante en el tratamiento del agua, ya que se espera que los cambios en el clima y las migraciones de la población humana afecten al equilibrio de la fauna y la flora global.

“La gran ventaja de este método es que se tarda muy poco en obtener una respuesta. En un sólo día podemos determinar la presencia de casi 150 especies diferentes en el agua. El tiempo de espera es muy corto. Obtenemos una respuesta muy rápida”, continúa Wilfried Weigel.

¿Cómo se detectan y analizan las toxinas en el agua?

Viajamos a Lugo, España. Un grupo de científicos ha elaborado un método llamado Luminex. Utilizan anticuerpos, a los que se adhieren las toxinas. De hecho, cada anticuerpo se asocia de forma concreta a un tipo de toxina.

“Estamos haciendo un mapeado de aguas de distintas procedencias, con lo cual estamos estudiando la presencia de toxinas en distintos países de Europa, lo cual nos parece muy importante. Esto no supone que el agua esté contaminada para el consumidor. Son lagos; es agua antes de ser procesada para el consumo humano”, nos dice Amparo Alfonso Rancaño, bioquímica de la Universidad de Santiago de Compostela.

De momento, gracias a los estudios que se están llevando a cabo, la conclusión es que las aguas europeas no encierran grandes peligros.

www.microaqua.eu