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Bachar al Asad comienza su tercer mandato presidencial en Siria

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Bachar al Asad comienza su tercer mandato presidencial en Siria

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Fue en marzo de 2011 en Deraa, un bastión suní en el sur de Siria, donde comenzaron las protestas contra el régimen de Bachar al Asad. Animados por la primavera árabe miles de personas dieron este paso. Pero las manifestaciones pacíficas derivaron rápidamente en un sangriento conflicto generalizado.

Al principio, sin embargo, el presidente sirio atribuyó las protestas a agitadores que buscaban desestabilizar el país, personas que obedecían a una conspiración extranjera. El 16 de abril, ante su Gobierno, hace este análisis de la situación.

“El complot estará siempre presente mientras que Siria decida con independencia y tome sus decisiones metódicamente, lo que no gusta a otros. Mientras tengamos adversarios y enemigos es normal que haya una conspiración contra nosotros”.

Diez meses después del comienzo de las manifestaciones el régimen se enfrenta a una insurrección armada. Varios miembros de alto rango del Ejército fieles a al Asad ya han desertado. Sin embargo en Damasco, en una de sus raras apariciones públicas, el presidente promete nuevas reformas.

“Vamos hacia adelante. Con una mano haremos reformas y con la otra lucharemos contra el terrorismo”.

A finales de 2012 perdió el control de gran parte del territorio, que pasó a manos de los rebeldes. Al Asad parece estar contra las cuerdas y, aún así, jura en esta entrevista dada a la televisión rusa que no negociará con ellos.

“No soy una marioneta. No fui hecho por Occidente para ir a favor de Occidente o de cualquier otro país. Soy sirio, fui hecho en Siria, tengo que vivir en Siria y morir en Siria”.

Para mantenerse Bachar al Asad tendrá dos apoyos decisivos: Irán y Rusia, que le proporcionan armas. Además, Rusia y China hicieron uso de su veto en el Consejo de Seguridad para impedir cualquier sanción contra su aliado.

La llegada de refuerzos del Hizbulá libanés contribuirá a cambiar la situación. Gracias a su ayuda el régimen se hace, en junio de 2013, con el control de la ciudad clave de Al Quseir, cerca de la frontera con el Líbano. Desde que los rebeldes comienzan a perder bastión tras bastión, los grupos yihadistas aumentan su poder.

Un regalo para el presidente, que se presenta como un muro contra estos extremistas. Entre amenazas y negaciones consigue evitar sanciones por el uso de armas químicas contra civiles en agosto de 2013. Usando la estrategia de su padre Hafez, Bachar al Asad, consigue capear el temporal.