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Hong Kong: el reto de la movilidad en un espacio reducido

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Hong Kong: el reto de la movilidad en un espacio reducido

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Hong Kong es una de las ciudades más densamente pobladas del mundo, donde hay que ser creativo a la hora de dar opciones de movilidad. Tomemos, por ejemplo, la escalera mécanica al aire libre más larga del mundo instalada precisamente aquí. Hasta 60.000 personas cubren su trayecto de media hora cada día evitando así ocho kilómetros de calles sinuosas y empinadas.

Medidas clave contra la contaminación en Hong Kong:

  • Exención de impuestos para los que compren coches respetuosos con el medio ambiente
  • La retirada de 82.000 vehículos diésel
  • Todos los taxis y la mayoría de los minibuses funcionan con gas licuado
  • Ayudas estatales para pruebas de tecnología del transporte ‘verde’ y bajamente contaminante
  • Nuevos detectores de polución en las carreteras que miden las emisiones de los coches
  • Multas si se deja el motor encendido en una parada de más de tres minutos


Hong Kong encabeza la mayor parte de las clasificaciones relativas a transporte eficiente, barato y limpio.

“Tenemos que ser inteligentes con respecto al transporte. Somos una juridiscción pequeña, de 1.000 kilómetros cuadrados, pero con aproximadamente siete millones de personas; y el 40 por ciento de la ciudad es parque protegido. Así que la gente está muy concentrada en un espacio pequeño”, relata Christine Loh, de la Secretaría de Medio Ambiente.

Un 90% de los hongkoneses usan el transporte público a diario y la tasa de vehículos por cada mil personas es de apenas 80, muy baja comparada con otros lugares del planeta. En España es de 593, en México 278 y en Argentina ronda los 300.

Además de expandir las redes de movilidad, se impulsan el uso carburantes más limpios y las exenciones de impuestos para coches respetuosos con el medio ambiente.

Todos los taxis y la mayor parte de los minibuses funcionan con gas licuado y el Estado incentiva la puesta al día y la instalación de aparatos contra las emisiones contaminantes. También para los vehículos comerciales más antiguos como recalca la propia Loh: “Hemos puesto en marcha recientemente un costoso programa, y esperamos que exitoso, para sustituir 82.000 vehículos diésel de diferentes tamaños y tipos, porque nuestra flota ya está obsoleta”.

Cambiar los hábitos también es crucial.

Aquí está prohibido dejar el motor en marcha en parada de más de tres minutos y se han colocado nuevos controles anticontaminación en las calles. Similares a los radares de velocidad, los detectores ‘cazan’ a los coches que exceden el límite permitido. Y los investigadores desarrollan tests de emisiones que reflejan los problemas específicos de Hong Kong.

“Hong Kong necesita su propio baremo”, asegura el profesor Jackson Hu. “Hasta hace poco seguíamos los europeos, americanos y japoneses, pero Hong Kong necesita uno particular por sus características geográficas”.

Con la ONU prediciendo un aumento del porcentaje de población urbana mundial, del 52% en 2011 hasta el 67% en 2050, todos los países en África o en Europa encaran problemas similares de movilidad.

Desde la ONG “Transporte y Medio Ambiente” echan de menos una iniciativa europea, explica Jos Dings: “Hay muchas iniciativas en diferentes ciudades para una movilidad más limpia e inteligente: con bicicletas convencionales y eléctricas, coches eléctricos y más limpios. La clave es que todas estas iniciativas individuales no se han integrado en una estrategia global para Europa. Y es lo que deberían hacer los líderes europeos, unirlas”.

Y Hong Kong puede ser una fuente de inspiración.