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Kurkov: "Los ucranianos, como los europeos, son por naturaleza individualistas"

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Kurkov: "Los ucranianos, como los europeos, son por naturaleza individualistas"

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“Vivo a 500 metros de Maidán”: con estas palabras el escritor ucraniano Andréi Kurkov, ucaniano y rusófono, comienza su relato de los acontecimientos de este invierno en Kiev. En su nuevo libro “El diario de Maidán” presenta un testimonio detallado de lo que pasó en la capital ucraniana desde noviembre de 2013 a abril de 2014. Conocido por su ‘best seller’ “Muerte con pingüino” publicado en 1996, este año Kurkov ha sido condecorado con la Orden de la Legión de Honor francesa. De paso por Francia por la promoción de su libro, el escritor habla sobre la identidad ucraniana con euronews.

María Ieshchenko, euronews:
Sus libros han sido traducidos a 30 lenguas. Ha viajado mucho, ha dado conferencias y ha hablado con sus lectores. Si tuviera la posibilidad de disipar los estereotipos sobre Ucrania a ojos de los europeos, ¿qué diría?

Andréi Kourkov:
Para empezar abordaría un viejo cliché, que todavía usan los periodistas europeos, que dice que Ucrania está dividida en dos: el este prorruso y el oeste proeuropeo. Cuando hablo con los estudiantes universitarios ucranianos, no veo grandes diferencias entre los jóvenes de Donetsk y los de Lviv.
Tienen aspiraciones similares que, fundamentalmente, están ligadas más a Europa que a Rusia, se preocupan de su carrera profesional, del éxito.
Al mismo tiempo, por supuesto, la mayor parte de la población ucraniana nació bajo la Unión Soviética. Aunque sea difícil cambiar su mentalidad, es muy importante encontrar un terreno común con ellos.

euronews:
En su libro “Diario de Maidán” compara a Ucrania con un “niño enfermo” y alrededor de su cama están los “adultos preocupados”, la UE y Estados Unidos fundamentalmente. ¿No cree que si la integración en la UE de Ucrania sigue bajo el estatus de “niño enfermo” el país puede quedarse para siempre con esta imagen y pagar durante años por el “rescate”?

Andréi Kourkov:
No creo que Ucrania deba temer. No será miembro de la UE mientras siga siendo el “niño enfermo”. Primero se tendrá que “curar” de una manera o de otra, y además, otros “niños enfermos” no tardarán en aparecer y en necesitar los cuidados de Europa. A cambio Ucrania puede por su lado aportar al espacio sociocultural europeo el concepto reformulado de la importancia de cada nación en el seno de Europa. Si Ucrania se perfila hoy como miembro de la UE es precisamente por la recuperación de su dignidad como nación. Europa no puede ignorar esto.

euronews:
En la trilogía “Geografía de un disparo”, en la que trabajó nueve años, explora el fenómeno del homo sovieticus y de la mentalidad soviética. ¿De qué se trata?

Andréi Kourkov:
La mentalidad soviétiva es ante todo la que está concebida para las masas, donde el individuo no vale nada y no tiene un papel importante, a excepción del líder.
Ucrania nunca ha aceptado esta mentalidad porque los ucranianos, como los europeos, son por naturaleza individualistas.
Me viene a la cabeza la imagen del “agricultor egoísta”: está dispuestos a luchar por la delimitación de sus parcelas, pero será indiferentes a la adhesión a un gran partido político. Al menos esto es muy inusual.
Esto explica además el número de partidos políticos, muchas veces sin ideología, inscritos en el ministerio del Interior: hasta 184.
Cada ucraniano busca sus objetivos si sabe que su futuro depende de sí mismo y no del sistema, de un líder de partido, del presidente o de quien sea.

euronews:
¿Cuál puede ser el papel de las personalidades de la cultura y los intelectuales en Ucrania durante este momento tan decisivo y nada fácil?

Andréi Kourkov:
Los escritores ucranianos saben crear debate público. La mayor parte de ellos son blogueros con talento que elevan cuestiones importantes en sus publicaciones y crónicas. Necesitamos un debate dinámico, de una competición con palabras, ideas, de conceptos filosóficos. Hace más o menos 15 años que vengo a Francia a presentar mis libros y, tengo que decirlo, me pasa que hablo más frecuentemente de Ucrania que de mis libros. Creo que en cierto modo he contribuido a que los franceses de hoy sepan más de Ucrania que antes. Al menos saben distinguir entre Ucrania y Rusia.

euronews:
Declararse patriota en un país próspero es más fácil que hacerlo en un país atormentado y sumido en una crisis profunda. ¿Está de acuerdo con esto?

Andréi Kourkov:
Sí, claro, es agradable ser un patriota en Francia, que te gusten los Alpes, Annecy, París, Estrasburgo… En cambio sentirlo en una localidad al este de Kiev, por ejemplo, es más complicado.
Pero, de hecho, cuando llega un tiempo en que los acontecimientos históricos llevan al país en su conjunto al momento de la verdad, el momento donde la existencia misma del país está en juego, se desarrolla un sentimiento patriótico en cada individuo independientemente del lugar de nacimiento o la lengua que hable. Es el momento en el que si tenemos pasaporte ucraniano y consideramos a Ucrania nuestra patria vamos a intentar ayudar a la superviviencia del Estado.
Esta ola de patriotismo va a marcar a la nueva generación de jóvenes políticos, que será completamente diferente, una generación post soviética y post comunista.

euronews:
Muchas personalidades de la cultura, escritores, fotógrafos, cineastas, hacen referencia a los acontemientos sucedidos en Ucrania este invierno en su trabajo. ¿Dónde está el límite entre el homenaje a un hecho histórico y el dinero fácil con un tema que vende bien?

Andréi Kourkov:
Me acuerdo de los acontecimientos del año 1986, cuando se produjo la catastátrofe de Chernóbil. Me preguntaron cuándo iba a escribir un libro sobre ello. Respondía que no tenía ninguna intención porque se trataba de un verdadero drama, de una tragedia que ha cambiado la vida de miles de personas, un tema unicamente para documentalistas.
Después se produjo la Revolución Naranja de 2004: rápidamente vi salir 5 o 6 libros y 2 o 3 películas, la mayor parte historias de amor en Maidán.
Pero estas creaciones quedaron olvidadas porque la realidad fue más allá de la imaginación de escritores y cineastas. Lo mismo para este invierno: sea cual fuere el talento del escritor no podrá imaginar situaciones y personajes tan sinceros, honestos y persistentes como los que surgieron en Maidán. La realidad era tan dramática que no podemos permitirnos volverla a imaginar. Tiene que quedar como es.