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Turquía: ¿Hacia un sistema presidencial?

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Turquía: ¿Hacia un sistema presidencial?

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El próximo 10 y 24 de agosto Turquía elige al presidente de la República. Unas elecciones en las que, por primera vez, el jefe del Estado será elegido por sufragio universal a través del mecanismo de doble vuelta.

Esto dará una legitimidad al nuevo presidente que podría conducir al país a un gobierno presidencial, en vez del actual sistema parlamentario.

Pero, ¿es posible y constitucionalmente lícito este cambio en la estructura del Estado en un país que se rige por un sistema parlamentario y en el que el presidente tiene un derecho a veto limitado y poderes simbólicos?

El corresponsal de euronews, Bora Bayraktar, pregunta a los analistas:

“Podemos decir que sí o que no dependiendo de quién gane las elecciones, porque uno de los candidatos ha dicho que si gana irá más allá de los poderes presidenciales dados por la Constitución ya que, en su opinión, el presidente tiene autoridad ejecutiva.

Para él, el presidente es el jefe del Ejecutivo aunque la Constitución establezca que sólo es el jefe del Estado. Erdogan quiere cruzar esa línea. Ha dicho que quiere seguir manteniendo las funciones que tenía como primer ministro si es elegido presidente. Esto va en contra de las funciones tradicionales y la tradición presidencial. Y en la Constitución no hay lugar para ello”, explicó el profesor Ersin Kalaycioglu.

Turquía se rige por una Constitución que entró en vigor en 1982, tras el golpe de Estado militar del 12 de septiembre de 1980.

Esta Constitución establece una república parlamentaria basada en la división de poderes. El jefe del Estado tiene sobre todo un papel de árbitro, un derecho a veto limitado y el poder para nombrar algunos burócratas.

“El presidente no es responsable ni de la gente ni del Parlamento. La Constitución establece claramente que el presidente no es responsable de nadie en ningún caso”, cuenta Kalaycioglu.

Para intentar cambiar esta situación el AKP, el partido de Erdogan, ha intentado adoptar una nueva constitución y abrir, de esta forma, una vía para un régimen presidencial, pero ha fracasado.

Con el referéndum de 2007, el Gobierno de Erdogan obtuvo el respaldo de la población para que el presidente fuera elegido directamente. Por eso, el futuro presidente tendrá a partir de ahora legitimidad electoral, pero sin responsabilidad constitucional.

Según el analista, Nebi Mis, si Recep Tayyip Erdogan sale elegido, intentaría convertirse en el jefe del Ejecutivo sin modificar la Constitución:

“El sistema político turco se transformará durante el próximo mandato presidencial, con el líder y el Partido de la Justicia y el Desarrollo trabajando en la misma dirección con un presidente electo, sin ser presidente ejecutivo.

Erdogan forzará un cambio de sistema con el actual marco legal, sin cambiar la Constitución. En este sentido, tendremos un nuevo sistema. Pero si me pregunta si tendremos un sistema presidencial cambiando la constitución, la respuesta es no.

Esto no es posible sin una enmienda constitucional, y Erdogan y los miembros del Partido de la Justicia y el Desarrollo lo saben. Pero nos espera un nuevo funcionamiento en el palacio presidencial debido a la personalidad de Erdogan y al voto popular”.

Erdogan desea un tipo de presidencia que ha generado gran preocupación entre el resto de candidatos, que se muestran en contra de un cambio de régimen. Temen que adquiera poderes aún más exorbitantes. Según el analista, los efectos de este estilo de presidencia no se notarán hasta pasado algún tiempo.

“Si Erdogan gana las elecciones, poco después comenzará a establecer relaciones con el primer ministro, el consejo de ministros y el Parlamento, que es lo que él quiere. ¿Cuáles serán las reacciones? Lo veremos, aún no lo sabemos”.