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Selahattin Demirtas, el candidato prokurdo que promueve un nuevo contrato social en Turquía

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Selahattin Demirtas, el candidato prokurdo que promueve un nuevo contrato social en Turquía

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El próximo diez de agosto los turcos votarán al decimosegundo presidente del país. Selahattin Demirtas es uno de los tres candidatos de estas elecciones. Unos comicios históricos, porque por primera vez en la República turca, el Jefe de Estado será elegido en las urnas.

“Hemos llegado a un punto en el que podemos empezar a construir una nueva vida. Con mi candidatura ofrezco a Turquía no solo un nuevo presidente, sino también una nueva forma de vida”.

Selahattin Demirtas es el candidato y la figura más relevante del prokurdo Partido Democrático de los Pueblos, el HPD.

Prácticamente no tiene ninguna posibildad de ganar, pero podría atraer votos suficientes para forzar una segunda vuelta y actuar de partido bisagra.
Este abogado de 41 años nació en Elazig, localidad de mayoría kurda.
Nos cuenta que entró en política más por obligación que por elección.

“Me ha interesado la política y la lucha por la democracia desde que era joven. Al igual que muchos otros kurdos, comencé en política muy joven para luchar por los derechos denegados a los kurdos, por su identidad étnica y contra la opresión. Estoy en la política activa desde los 25 años.
Durante los últimos ocho he sido parlamentario y copresidente de un partido político. He actuado como abogado voluntario en el campo de los Derechos Humanos. Durante todos estos años, en todo momento, he luchado por los principios en los que creo y todo lo que se relaciona con ellos. Ser candidato presidencial es una forma de continuar con esta lucha. Soy un candidato que creció durante un momento histórico de lucha por la democracia en Turquía”.

Demirtas comenzó su carrera política en Diyarbakir, la principal ciudad kurda del país. Los problemas sufridos en carne propia ante instituciones públicas le llevaron hasta la dirección de la rama local de la Asociación turca de Derechos Humanos.

Ahora promete defender los derechos no solo de los kurdos, el veinte por ciento de una población de 76 millones, sino de todos los turcos, incluidas otras minorías.
Aspira a desterrar de su país las discriminaciones étnicas, religiosas, sociales y sexuales. A fortalecer los derechos de mujeres y homosexuales.

Hace diez años, era impensable, por ejemplo, poder vender una camiseta con una bandera del kurdistán. Algo que ahora es de lo más normal.

Muchos habitantes de Diyarbakir creen que las actuales negociaciones promovidas por el gobernante Partido de la Paz y el Desarrollo, el AKP, podrían traer definitivamente la paz. La candidatura de Demirtas podría ser un primer indicio de ello.

“Puede seguir políticas muy beneficiosas”, comenta este hombre. “Pienso que puede unir a la gente. Pero no creo que consiga más del diez por ciento de los votos. Su electorado está en el sudeste. De todas formas, para los kurdos es muy bueno tenerlo como candidato. Para nosotros lo más importante es que en las elecciones gane la fraternidad, la unidad y la paz”.

El candidato prokurdo asegura promover el respeto por las diferentes culturas, un nuevo contrato social y una nueva vida. Estos comicios, asegura, tratan sobre libertad y democracia.

“El primer mnistro Erdogan ha gobernado Turquía durante muchos años, más de doce. Ha promovido una política que le otorga más poder, que fortalece un régimen autocrático, pero no la democracia. Ahora en sus mensajes promete que seguirá en esta línea si se convierte en el nuevo presidente. Creemos que las demás candidaturas representan el pasado. Se necesita una nueva dirección en Turquía, que se alinee con los pobres, los trabajadores, que encaje con la diversidad de la sociedad turca”.

Demirtas fue sentenciado a diez meses de cárcel en 2010, tras sugerir que Abdulá Ocalan, líder de la milicia del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, el PKK, tuviera un papel en la solución de la cuestión kurda.
Ahora forma parte del proceso de paz que comenzó en 2012, precisamente después de que el Gobierno hablara con Ocalan.

“Mi candidatura a la presidencia es también una llamada para construir el contenido de las negociaciones. Si soy elegido aumentarán las posibilidades de que estas conversaciones se conviertan en una paz permanente. Creo que Turquía dejará a un lado las dudas provocadas por el proceso de paz y habrá una mayor comprensión de las conversaciones”.