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Robin Williams: el adiós a un payaso triste

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Robin Williams: el adiós a un payaso triste

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Robin Williams ha dejado un hueco en el firmamento de Hollywood. Y uno de los grandes. A los 63 años ha fallecido en su casa de la localidad de Tiburón, en el norte de California, al parecer de manera intencionada. Desde sus comienzos en ‘Mork and Mindy’ destacó como un gran comediante, aunque siempre con un toque de drama.

Como en 1987, cuando protagoniza Good Morning Vietnam, una comedia conjugada con una crítica a la guerra de Vietnam.

O con talento para añadir una pincelada de comedia al drama, como cuando protagoniza en 1989 ‘El Club de los Poetas Muertos’, que se convirtió en el icono de una generación.

Las dos caras de un payaso triste que sufría en su lucha con la depresión desde hacía años pero que no dejaba de hacer reír.

La cumbre de su reconocimiento como actor llegó con ‘El Indomable Will Hunting’. Con su papel de psicólogo ganó su único Oscar en 1997: “Quiero agradecer a mi padre, allá arriba, al que cuando le dije que quería ser actor me dijo: ‘de acuerdo, pero estudia una profesión por si acaso, por ejemplo soldador”, decía en la entrega del galardón.

Su hija Zelda, también ha recordado a su padre en twitter escribiendo que “siempre mirará hacia arriba”. Compañeros como Steve Martin, Ellen DeGeneres y Jimmy Kimmel, cómicos como él, han lamentado la partida del talentoso Williams.

Nunca tuvo ningún problema en reconocer que había tenido problemas con las drogas y la depresión en los 70 y 80. Pocos famosos han sido tan honestos con su público sobre sus recaídas y sus debilidades. El actor había tenido una nueva recaída a principios de este año, cuando entró de nuevo en rehabilitación.

A pesar de lo tortuoso de su vida personal, su público, aquellos a los que ha arrancado sonrisas durante tantos años, le recuerdan como ese actor capaz de hacer reír a los mismísimos dioses.