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Campaña viral de los agricultores polacos contra el embargo ruso

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Campaña viral de los agricultores polacos contra el embargo ruso

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El embargo ruso de productos agrícolas y alimentarios a los países que le impusieron sanciones económicas por la crisis con Ucrania no solo está vaciando los bolsillos de los agricultores europeos y complicando la gobernanza dentro de la Unión Europa. También esta haciendo que renazca el ingenio de algunos sectores que dan de comer al Viejo Continente. Es el caso de los productores de manzanas polacos.

Polonia es uno de los mayores exportadores de este tipo de fruta del mundo y los agricultores de manzanas son de los que más están siendo castigados por la prohibición de Moscú. El país de Europa del este cuenta con más de 60.000 granjas dedicadas a las manzanas que cada año generan 272 millones de euros gracias a su venta a Rusia. O lo que es lo mismo, un cuarto de sus exportaciones de alimentos a Moscú.

Esta prohibición supone una pérdida enorme. Una pérdida que no ha dejado al sector de brazos cruzados. Si bien no tienen armas económicas o políticas para combatirlo, sí tienen mucho ingenio y un buen manejo de las redes sociales.

Los polacos han lanzado una gran campaña con los hashtags #jedzjablka y #eatapples, que ha tenido un éxito fulgurante en Twitter y Facebook.

Pero no solo se ha movilizado la resistencia polaca en las redes sociales. Algunos restaurantes de Varsovia proponen un menú a sus clientes en el que todos los platos, desde los entrantes hasta el postre, están elaborados a base de manzana y algunos han llegado a proponer que se cambie la dieta del país y que solo se coma manzana y se beba sidra.

El lema “Haz frente a Putin y come manzanas y bebe sidra” ha despertado el ardor nacional y el cariño por la muchas veces llamada “fruta reina”.

En esta guerra entre Rusia y los países sancionadores, dónde como se puede comprobar también se utiliza la propaganda, no solo hay perdedores. Algunos países como Serbia, Turquía y Bielorrusia se están beneficiando de la prohibición, llenando las estanterías de los supermercados rusos con su carne, fruta y pescado.

El problema es que el órdago de Putin también está castigando a su población. Los precios de los productos alimentarios han subido una media del 10%, agravando la tendencia inflacionista que desde hace tiempo vive su economía.