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El día en que los españoles encabezaron la liberación de París

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El día en que los españoles encabezaron la liberación de París

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“Paris! Paris outragé! Paris brisé, Paris martyrisé mais Paris libéré!” (“París ultrajada, París destrozada, París martirizada pero París liberada”). Estas famosas palabras fueron pronunciadas por el general De Gaulle el 25 de agosto de 1944 frente al ayuntamiento de París, después de que fuera oficialmente liberada tras cuatro años de ocupación nazi.

Todo comenzó unos días antes con un levantamiento popular. La resistencia se organizó y se intensificó, con desobediencia, huelgas, barricadas y enfrentamientos. Las SS estaban a la defensiva y sufrieron duros reveses. En la batalla de París murieron 1.600 miembros de la resistencia y 3.200 en las filas alemanas.

Madeleine Riffaud tenía 20 años en aquel momento. “En la misión, hice este gesto de abatir a un oficial nazi un bello domingo después de mediodía, en un puente cerca de Tullerías donde todo el mundo me vio y vio que una joven en bicicleta podía hacer un gesto como ese.”

París podría haber sido arrasada. Hitler había dado la orden. La ciudad pudo sobrevivir gracias a que Choltitz, el general de las SS que estaba al frente, no obedeció. Los aliados estaban a las puertas de la capital.

Como deseaba De Gaulle,el primero en entrar fue el Ejército francés. Aunque la compañia conocida como ‘la nueve’, que estaba dentro de la Segunda División Blindada del general Lecrerc, contaba con 146 españoles en sus filas.

Después llegarían los hombres de la Cuarta División de Infanteria estadounidense, la misma que desembarcó en Normandia tres meses antes. Venían de reforzar a los franceses y fueron recibidos como héroes. A la liberación de la capital siguieron escenas de júbilo que se convertirían en parte de la historia. Madeleine tiene un recuerdo particular. “No habíamos dormido desde hacia una semana Teníamos sobre todo ganas de llorar y dormir. Por supuesto que estábamos muy felices de la liberación de París, pero no podíamos más.”

El 25 de agosto por la tarde, tras la capitulación de las tropas alemanas, el general de Gaulle hizo una entrada triunfal en los Campos Elíseos, acompañado de los tanques de ‘la nueve” y de la Segunda División Blindada. Se impuso a los ojos de los estadounidenses como el jefe incontestable de Francia y su obstinación en que fueran los franceses los que liberaran la capital permitió que el país se sentará en la mesa de los vencedores.