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Beslán, diez años después

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Beslán, diez años después

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Beslán, uno de septiembre de 2004. Los terroristas eligen la vuelta a las aulas para provocar el mayor impacto posible tomando como rehenes no solo a los niños y profesores, sino también a los padres que asisten a la ceremonia de inauguración del curso.

A las 9 y media, 32 separatistas chechenos, armados hasta los dientes, irrumpen en la escuela, abren fuego y dejan una veintena de víctimas. Cerca de un centenar de personas logran huir, pero más de 1.100 son retenidas en el edificio.

Para ellas comienzan tres días en el infierno. Agrupados en el gimnasio con un calor sofocante y bajo la amenaza permanente de montones de explosivos, los rehenes ven pasar las horas sin comida y sin agua. En el mismo recinto, los veinte cadáveres que abatieron al principio para impedir toda tentativa de rebelión.

El grupo de asaltantes exige la salida de las tropas rusas de Chechenía y la liberación de varios de sus activistas encarcelados.

Pero las sucesivas tentativas de negociación fracasan. El tres de septiembre, las fuerzas de seguridad comienzan la controvertida operación para liberar a los rehenes.

Los agentes del Servicio Federal de Seguridad irrumpen en el gimnasio y liberan a los heridos que quedaban en la sala. Los terroristas se trasladan al comedor escolar con el resto de secuestrados y disparan desde allí. Durante la operación, tienen lugar varias explosiones que hunden el techo del gimnasio y provocan un incendio.

Tras varias horas de combates y confusión total, la operación termina. El balance oficial es de más de 330 muertos, 186 de ellos, niños.

Diez años después de la matanza, las Madres de Beslán siguen pidiendo que se depuren responsabilidades y exigen que se reabra la investigación sobre la tragedia. Consideran que las autoridades rusas son responsables por permitir la incursión terrorista en su ciudad, cuando se sabía que la guerrilla chechena preparaba un secuestro masivo. Además califican la operación de asalto de precipitada y chapucera.

El 1 de septiembre de 2004, Soslan Kokaev, quien entonces tenía 14 años al igual que otros niños de Beslán, estaba en la escuela. Hoy vive en Moscú y ha aceptado compartir con nosotros sus recuerdos.

Alexei Doval, euronews: ¿Qué es lo que ocurrió?

Soslan Kokaev: “Todo comenzó el 1 de septiembre, como bien saben. Por la mañana no se presagiaba nada malo, esperábamos pasar un día de celebración de vuelta a clase, pero de repente oímos algo como disparos.

Al principio nadie prestaba atención, pensábamos que eran fuegos artificiales o globos que explotaban, pero de golpe dos grupos empezaron a rodear el colegio. Eran hombres armados y llevaban trajes de camuflaje. La mayoría tenía barba. En ese momento nos dimos cuanta que no celebraríamos nada.

A mediodía estábamos todos en el gimnasio y después empezó lo que pudo verse en televisión. Posiblemente ya lo han visto. Rompieron los cristales, instalaron las bombas en el perímetro de la sala y para disuadirnos mataron a dos hombres en el centro de la sala”.

euronews: ¿Qué os decían los terroristas y cómo se comportaron?

Soslan Kokaev:”Tenían un comportamiento brutal, no dudaban en gritar, disparar al aire, agredirnos… Hacían todo lo necesario para que nos comportásemos con humildad y no pudiésemos interferir en sus planes”.

euronews: ¿Cómo y cuándo logró escapar?

Soslan Kokaev: “La mañana del 3 de septiembre ya me había adaptado completamente a la situación pero al mismo tiempo estaba listo para cualquier sorpresa. Oímos la primera explosión de repente, y mucha gente alrededor de mí, casi toda, estaba aturdida. Había mucho polvo y cenizas por todas partes.

De forma instintiva me puse a correr hacia las ventanas, que estaban rotas por la explosión. Subí al borde de la ventana y después una segunda explosión me lanzó por la ventana, cinco metro. A continuación huí”.

euronews: ¿Qué pasó tras su huida?

Soslan Kokaev: “Pase miedo. Sufrí ansiedad durante cierto tiempo. No obstante dos semanas más tarde, tal vez porque era muy joven, ya me parecía banal. Consideraba este episodio de mi vida como un flash negro muy intenso”.

euronews: ¿Estos acontecimientos, estos días trágicos, han cambiado su vida?

Soslan Kokaev: “Después de estos acontecimientos, crecí muy rápido. Todo lo que ocurría alrededor de mi vida, o que veía en televisión, lo percibía de forma diferente. Sin embargo, gracias a lo ocurrido fui invitado a estudiar en un instituto fundado por Mijaíl Jodorkovski Se trata de un organismo de beneficencia.

euronews: ¿Va a Beslan?

Soslan Kokaev: “Sí, voy a menudo a casa, dos veces al año. Ahora estudio un máster de gestión pública en la Universidad del Estado y trabajo para la delegación en Moscú del gobierno regional de Osetia del Norte, en contacto con la presidencia rusa, pero durante todos estos diez años he visitado de forma regular mi casa.

euronews: ¿Regresa a la escuela?

Soslan Kokaev: “Sí, voy. Pero intento ir solo. Y si si por casualidad coincide que estoy en Osetia en estas fechas tan recordadas del 1 al 3 de septiembre, no voy, porque me siento más tranquilo estando estando solo”.