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El legado intelectual de la Primera Guerra Mundial

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El legado intelectual de la Primera Guerra Mundial

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Las armas no fueron las únicas que hablaron en la Primera Guerra Mundial. El conflicto desencadenó un cruento enfrentamiento verbal entre intelectuales franceses y alemanes, con episodios tan célebres como el documento firmado en 1914 por 93 intelectuales alemanes denunciando las críticas contra su país.

Pero numerosos escritores, artistas y pintores fueron más allá de la batalla intelectual y se dejaron la vida en el campo de batalla, como los británicos Wilfred Owen, y Rupert Brooke, o el Alemán Ernst Jünger.
Aunque no murieron en el frente, el también británico Tolkien y el estadounidense Hemingway vivieron la guerra en primera persona.
Guillaume Appolinaire y Alain Fournier forman parte de los 450 intelectuales franceses que dieron su vida por un ideal.

Geraldi Leroy. Profesor de literatura:
“Todos esos hombres creyeron sinceramente que estaban atacando su patria, que luchar por ella merecía todos los sacrificios y que había que defenderla, porque la patria era su bien más preciado.

Laurence Alexandrowicz. euronews:
“Y entre los franceses que participaron en la guerra, el poeta Charles Péguy, el ejemplo más notable de este ferviente patriotismo. Estamos en Orleans su ciudad natal. Charles Péguy murió justo hace un siglo durante los primeros días del conflicto. Ironías del destino, durante la Segunda Guerra Mundial, un fragmento de metralla impactó contra su estatua en el lugar exacto de la lesión que costó la vida a Charles Péguy el 5 de septiembre de 1914”.

Charles Péguy se crió en el seno de una familia humilde en Orleans, la ciudad de Juana de Arco, a una hora al sur de París. Nada le destinaba a convertirse en un escritor famoso. De la casa donde nació solo queda esta placa, pero Orleans alberga el único museo dedicado a este polifacético artista.

Aurelie Bonnet Chavigny. Comisaria del Centro Charles Péguy: “Fue escritor, periodista, editor, polemista, poeta…yo creo que si hubiera sobrevivido a la guerra se habría convertido en un gran filósofo”

Pero también fue prolífico e innovador: creó su propia editorial, “Les Cahiers de la quinzaine” para publicar dos veces al mes sus obras y las de sus amigos.

Aurélie Bonnet Chavigny :
“He puesto esta frase a la entrada del museo: “No amo nada, tanto como la libertad”. Nunca buscó los favores de nadie, ni hacerse rico…siempre dijo lo que tenía que decir. Siempre”.

Fiel a las ideas socialistas, defensor de Dreyfus, nutrido por su redescubrimiento de la fe cristiana, los ideales de Péguy han estado sujetos a mil interpretaciones.

Geraldi Leroy :
“Péguy murió gritándoles a sus soldados “Disparad, por Dios”, y algunos católicos lo transcribieron como “Disparad en nombre de Dios”

Nada obligaba a Péguy, de 41 años, a enrolarse en el frente. Tres semanas antes de su muerte, escribió a su mujer: “Tal vez perezca, pero no me esfumaré”.