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Oscar Pistorius: de la gloria al banquillo

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Oscar Pistorius: de la gloria al banquillo

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Primer atleta paralímpico en participar en unos Juegos Olímpicos, Oscar Pistorius impresionó a medio mundo por su determinación y sus proezas deportivas.

Nacido en 1986 sin peronés, antes de cumplir su primer año de vida le tuvieron que amputar ambas piernas por debajo de las rodillas. Apodado Blade Runner, Pistorius ganó una medalla de oro en los Juegos Paralímpicos de Atenas, en 2004, y logró correr la semifinal de los 400 metros en los Juegos Olímpicos de Londres, en 2012, tras demostrar que sus prótesis no le daban ventaja frente a sus competidores.

Pero pocos meses después, le esperaba otra batalla legal, mucho más grave. El joven atleta reconoció haber matado, la noche de San Valentín, el 14 de febrero de 2013, a su novia, la modelo sudafricana Reeva Steenkamp. La joven, de 29 años, murió al recibir cuatro disparos en la casa de Pistorius.

En el transcurso del proceso, dijo haber disparado a través de la puerta cerrada del baño, creyendo que estaba defendiéndose de un intruso y no intencionalmente sobre su novia, como le acusó la fiscalía.

Hipermediatizado, el juicio supuso una dura prueba para las dos familias y para el acusado, que se derrumbó en varias ocasiones, como ésta, el pasado 8 de abril, cuando describía la escena que vió al entrar en el cuarto de baño:
(….) “Rompí la puerta y la tiré hacia un lado… me senté junto a Reeva y rompí a llorar, no sé cuánto tiempo estuve allí. Ella no respiraba”.

Otro momento fuerte del proceso fue la difusión de este vídeo, en el que se veía a Pistorius disparando a una sandía.

El fiscal, apodado “el pitbull”, volvió a aprovechar la ocasión para intentar demostrar que el acusado asesinó a Reeva en un ataque de cólera.

Después de que sus abogados defensores insinuasen que Pistorius sufría un problema de ansiedad generalizada, que se remontaba a su infancia, el excampeón fue sometido a un examen médico en un hospital psiquiátrico de Pretoria. Pero el diagnóstico de los cuatro expertos fue unánime: Pistorius no sufría ningún transtorno mental cuando disparó sobre su novia.