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Las sanciones contra Rusia tienen un impacto limitado en las empresas extranjeras

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Las sanciones contra Rusia tienen un impacto limitado en las empresas extranjeras

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En la guerra comercial entre Rusia y la Unión Europea por la crisis en Ucrania, los perdedores se reparten en las dos bandas. Si se tienen en cuenta las exportaciones, el más afectado es Rusia porque tiene en los veintiocho países de la Unión el 45 por ciento de sus clientes, sobre todo por el suministro energético. Pero, aunque las exportaciones de la Unión Europea a Rusia sólo supongan un tres por ciento del total, para un país como Alemania representan una tercera parte. Para Berlín, Rusia es su undécimo socio con un valor el año pasado de 36.000 millones de euros.

El sector más afectado es la industria automovilística. En 2013, sus exportaciones a este país aumentaron un 22 por ciento. Volkswagen como líder vendió más de 200.000 vehículos ahí. Le sigue el sector de la maquinaría, que engloba a la mayoría de las más de seis mil empresas alemanas que comercian con Rusia. En total, 300.000 trabajadores germanos dependen de este comercio.

Natalia Marshalkovich. euronews:
Tenemos con nosotros a Sergej Sumlenny, relaciones públicas de “Russia Consulting”, una empresa que ayuda a las compañías alemanas que se implantan en Rusia a entender las peculiaridades del mercado ruso.

Las sanciones se han endurecido, la situación está cambiando rápidamente. ¿Qué tienen que hacer las empresas occidentales que quieran seguir en Rusia?

Sergej Sumlenny:
Si una empresa occidental quiere seguir trabajando en Rusia, tiene que dar unos pasos muy sencillos, y el primero de ellos es verificar su lista de socios comerciales.

Como sabe, las sanciones estadounidenses y europeas prohíben las relaciones comerciales con empresas que estén en la lista negra y con sus filiales.
Por eso la compañía extranjera en Rusia tiene que verificar la estructura de capital de las empresas con las que trata, proveedores, clientes, socios, etc – y ver si directa o indirectamente están en la lista negra.

euronews:
Supongo que eso significa que las empresas occidentales tienen que cambiar radicalmente su forma de trabajar debido a las sanciones. ¿Cree que eso va a provocar que algunas se retiren del mercado ruso?

Sergej Sumlenny:
Obviamente, esto afecta muy especialmente a las compañías concernidas por las sanciones. Quiero decir, que por ejemplo, las compañías alemanas que suministran equipamiento militar o equipamiento de uso dual, es decir, tecnología para la extracción de petróleo y todo ese tipo de sectores están ahora sometidas a sanciones.

Tienen que revisar su forma de trabar y decidir si quiere seguir en Rusia. Pero hay que ser consciente de que la mayoría de las empresas alemanas que operan en Rusia, vendiendo maquinaria y bienes de equipo prestan servicios que no se ven afectados directamente por las sanciones.
Trabajan como antes, pero no hay duda de que tienen que revisar todos sus socios comerciales.
Pero en general, las empresas alemanas y europeas permanecen en Rusia porque sigue siendo un mercado atractivo para ellas. Aunque sin duda esta “espiral de sanciones” que están presenciando está desequilibrando de alguna forma sus estrategias de negocio. Sabemos que un gran número de empresas han congelado ya sus proyectos de inversión en Rusia, las empresas miran donde invierten…

Pero lo cierto es que mantienen sus planes a largo plazo. Por ejemplo, la mayor parte de las empresas alemanas en Rusia son medianas empresas. Hay unas 6 mil empresas alemanas que trabajan en Rusia actualmente, por tanto tienen planes a largo plazo, no a un mes o a un año vista…sus estrategias están diseñadas para varios años e incluso décadas. Y su visión a largo plazo es quedarse en Rusia.

euronews:
Como hemos visto, las sanciones europeas han originado las llamadas contrasanciones rusas, es decir, la respuesta del Gobierno ruso. ¿Afectará eso a la voluntad de los europeos de seguir presentes en este mercado?

Sergej Sumlenny:
Las sanciones siempre provocan reacciones. Ahora estamos en una situación que amenaza con convertirse en una espiral de sanciones, una especie de círculo vicioso. Las autoridades rusas ya han anunciado que van a responder a las sanciones europeas. Si Europa responde de nuevo, si la UE sigue imponiendo nuevas sanciones, la situación se complicará aún más para las empresas. Hacer negocios sería muy incómodo si las sanciones comienzan a proliferar y a generar más y más problemas con las inversiones.