Última hora

Última hora

Libia, un país a la deriva sin orden ni concierto

Leyendo ahora:

Libia, un país a la deriva sin orden ni concierto

Tamaño de texto Aa Aa

En las calles de Trípoli, su capital, reina el caos. Hombres disparando, milicianos fuertemente armados dando caza a las escasas fuerzas de seguridad que todavía patrullan. Una situación sin orden, ni concierto, que impide la transición política.

Una de las iniciativas en marcha, liderada por Egipto, trata de implicar a los países de la región como Túnez, Argelia, Níger, Sudán o el Chad en la búsqueda de una mínima estabilidad.

Su última reunión ha tenido lugar estos días en Tobruk, ciudad del este del país a la que se ha traslado el nuevo Parlamento libio.

“Hemos impulsado los contactos con el Consejo de Seguridad y con la comunidad internacional para preparar medidas de castigo contra quienes apoyan y practican el terrorismo en Libia”, explicó el representante egipcio, Mohamed Badr Aldien Zayed.

Con Trípoli y Bengasi controladas por las milicias, el objetivo del Parlamento libio es lograr la legitimación del nuevo Gobierno y cortar las fuentes de financiación a los grupos extremistas, según dijo el portavoz del Parlamento libio, Faraj Hashem: “Libia atraviesa por un momento muy difícil, hasta el punto que en la capital impera el desorden. La ciudad está en manos de las milicias que provocan graves daños al Estado libio. Hieren a la población civil y destruyen los aeropuertos y los depósitos de almacenamiento de crudo”.

La tarea no será fácil. Ya el pasado viernes los manifestantes salieron a las calles de Trípoli para pedir la disolución del Parlamento. Una institución que muchos consideran teledirigida por las potencias occidentales.