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Flandes, pendiente de Escocia

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Flandes, pendiente de Escocia

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Günther Dauwen, flamenco y perteneciente a la Alianza Libre Europea coge un avión camino de Edimburgo. Apoya la independencia de Escocia y cree que si gana el voto independentista, esta consulta influirá de manera positiva en otras regiones separatistas del continente. Por eso este referéndum, asegura, es decisivo: “El derecho a decidir es un principio universal y los escoceses van a ejercerlo y sinceramente esperamos que lo catalanes también lo hagan pronto. Independientemente del resultado, el derecho a decidir tiene que prevalecer”.

El debate en Bélgica se centra sobre todo en la cuestión económica, entre la rica región de Flandes y al empobrecida Valonia. Algunos flamencos se oponen a una contribución, destinada a la economía nacional, que consideran injusta.

Nos vamos hasta al ciudad belga de Steenokkerzeel. El alcalde, Kurt Ryon, asegura que está preparado para la ocasión si los escoceses votan por su independencia: “Ahora nos estamos trazando un gran camino, el camino de la victoria. Estamos trabajando para que Flandes sea libre y aprendemos mucho de los escoceses, del sí a la independencia y eso nos sirve para decidir la fecha de nuestro propio referéndum”.

¿Pero los flamencos están dispuestos a dar el paso?. Hemos preguntado a varias personas en la calle y las respuestas son muy diferentes.

“Quiero un país, Bélgica. Y no Flandes en un sitio y Valonia en otro. Quiero a las dos regiones juntas. Me gusta Bélgica”, dice esta mujer.

“Escocia antes fue un país. Flandes y Valonia no. Flandes pertenecía a Holanda. Es una historia diferente, creo que son casos completamente diferentes. Y por lo tanto no lo veo como un precedente”, responde esta otra.

“Soy Flamenca. Personalmente creo que los escoceses deberían decir que sí”, concluye esta mujer.

Entrevistamos a Dave Sinardet, profesor de Políticas en la Universidad Libre de Bruselas.

Efi Koutsokosta, euronews:
¿Qué tienen en común el caso escocés y el caso flamenco?

Dave Sinardet:
“Como sucede en Escocia y también en Quebec o Cataluña, en Flandes hay un fuerte movimiento nacionalista flamenco, y también un partido nacionalista flamenco muy potente. En las recientes elecciones fue el partido con más apoyos. Oficialmente, la formación apoya la independencia, pero concretamente pide al menos una mayor autonomía para la comunidad flamenca en el Estado belga. No creo que los nacionalistas flamencos vayan a pedir realmente un referéndum. Creo que se han dado cuenta de que el apoyo a la independencia de Flandes es demasiado modesto para eso y aunque el separatismo figura aún en sus estatutos, están hablando más de confederalismo. Ahora bien, si se quiere definir el confederalismo se podría decir que, es una especie de Flandes independiente que no se atreven a declarar como tal, porque en realidad eso significaría que ya no habría Constitución belga. Habría algún tipo de tratado entre Flandes y Valonia”.

euronews:
¿Por qué cree que los movimientos separatistas cobran cada vez más popularidad en Europa?

Sinardet:
“Creo que tanto los nacionalistas escoceses como los nacionalistas flamencos han logrado convencer a la gente, no solamente a las personas interesadas por el nacionalismo como tal, en su forma más pura, sino también a personas que piensan que la identidad y la cultura nacionales es importante. Han conseguido además entrelazar los debates nacionales con el debate entre izquierda y derecha. Se las han arreglado para aprovechar las frustraciones que existen entre los votantes de izquierda en Escocia con las políticas conservadoras en el Reino Unido y han hecho exactamente igual con los votantes de la derecha frustrados con las políticas orientadas a la izquierda del Gobierno belga. Pero creo que hoy, en este mundo globalizado, y también en un contexto europeizado, las soberanías nacionales son cada vez más ilusorias”.

euronews:
Pero, si Escocia vota por la independencia, ¿qué impacto tendrá ese voto en la región y en Europa?

Sinardet:
“Podría crear precedente. Sería demostrar que es posible que una región se separe del Estado en que se encuentra. Así que es, por supuesto, un precedente interesante para los nacionalistas. En primer lugar, obviamente, en Cataluña, ya que también quieren celebrar un referéndum al que se niega el Gobierno español. Pero también para los nacionalistas flamencos, aunque sea a largo plazo, porque demuestra que la independencia no es necesariamente una especie de quimera poco realista, no, en realidad es posible.
Además podría crear un problema de gobernanza en la UE, porque ya ahora es muy difícil encontrar un consenso entre los 28 países que, lógicamente, defienden sus intereses nacionales. Y si el número de países aumenta, es más que probable que dificulte el consenso”.