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La manzana podrida entre Rusia y Polonia

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La manzana podrida entre Rusia y Polonia

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Tomasz Budziszewski y su hijo intentan poner buena cara al mal tiempo, la guerra de las manzanas entre Rusia y Europa afecta de lleno a su negocio, este pequeño restaurante denominado “Angelika” en las afueras de Varsovia la capital polaca.

Desde que el pasado mes de agosto el presidente ruso impusiera el embargo a las frutas y hortalizas europeas, los polacos han tenido que hacer gala de ingeniosidad: desde desempolvar viejas recetas a las iniciativas patrióticas más excéntricas. Los periódicos rivalizan en propuestas y eslóganes: “Ríete de Putin comiendo manzanas” puede leerse a la entrada de ciertos restaurantes del país.

Tomasz Budziszewski:
“Participamos en esta acción solidaria porque queremos animar a que la gente consuma y ayude a los productores de manzanas del país.”

“Come manzanas” un eslogan que la gente se ha tomado muy en serio y que podemos leer en multitud de carteles publicitarios. Ciertas vallas publicitarias hacen un guiño al diseño que caracterizó al sindicato Solidaridad: “!Come manazas, es tu deber como patriota!” puede leerse en una de ellas.

El presidente de los productores nacionales de frutas nos explica la situación.

Miroslaw Maliszewski:
“Los productores de frutas y de verduras están sufriendo unas pérdidas de unos 400 millones de euros. La compensación de Bruselas de 125 millones de euros no es suficiente. Muchos agricultores ni siquiera pueden acceder a las ayudas de por sí limitadas.”

Moscú decidió imponer un embargo a ciertos alimentos europeos en agosto como respuesta a las sanciones de Bruselas al sector bancario, energético y de la defensa rusos por sus acciones en Ucrania.

Polonia sufre las consecuencias del embargo en primera fila, lo vemos en Sandomierz, una localidad de origen medieval que sigue cultivando sus manzanas como en el siglo XII.

Nos encontramos en la plantación de Refal. Aquí, unos 50 jornaleros trabajan en la cosecha de manzanas. Esta cooperativa reúne a 15 productores de la zona, un manzanar que se extiende hasta el horizonte y que, cada año, produce 10.000 toneladas de fruta. Este año, debido al embargo, parte de la cosecha se pudrirá en el árbol o será destinada a la caridad.

El año pasado, la Unión Europea exportó 1.000 millones de euros de frutas a Rusia. Polonia es el principal productor de manzanas de Europa y la región de Sandomierz su epicentro.

Las manzanas más pequeñas son destinadas a la producción de zumo, una salida para una ínfima parte. El presidente de la cooperativa busca un plan b para salvar la cosecha de este año amenazada por el embargo ruso.

Hacer entrar su mercancía en China, Argelia o Egipto no parece sencillo. También ha intentado alcanzar un acuerdo con Kazajistán y Azerbaiyán.