Última hora

Última hora

Taxistas europeos versus Uber: la batalla se recrudece

Leyendo ahora:

Taxistas europeos versus Uber: la batalla se recrudece

Tamaño de texto Aa Aa

Los taxistas europeos en pie de guerra contra los transportes entre particulares
En primera línea la empresa emergente Uber, que ofrece una de las aplicaciones más controvertidas: UberPOP.
Los conductores son simples particulares que tienen que cumplir dos requisitos: tener más de tres años de carnet y carecer de antecedentes judiciales.

La compañía estadounidense tiene abiertos varios frentes judiciales. En Bruselas ha sido prohibida por un tribunal, mientras que en Alemania, la Audiencia Provincial de Fráncfort vetó en un primer momento su actividad y poco después dio marcha atrás. Pero los procesos y las posibles multas no han conseguido que la empresa haga lo propio.

Pierre-Dimitri Gore-Coty. Director general de Uber para Europa Occidental:
“Uber está sacudiendo a una industria que en realidad nunca se ha enfrentado a ningún tipo de competencia, por tanto, no me sorprende que haya tensiones. ¿Qué vamos a hacer para ser mejores? Pues lo que hacemos cada día. Es decir, aportando más seguridad y eficacia, con opciones más fiables para que la gente se desplace”.

Pese a las protestas y movilizaciones de los taxistas, la empresa está en pleno auge. Implantada ya en más de 200 ciudades de 45 países, en las últimas semanas se han multiplicado las ofertas de servicios entre particulares.

Tras llegar a Barcelona, la Uberpolémica acaba de desembarcar en Madrid. Los taxistas de la capital española hablan directamente de “economía sumergida”.

Julio San García. Presidente de la Federación Provincial de Taxi de Madrid:
“Nosotros procuramosa seguridad y calidad en el transporte. Estas entidades, por llamarlas de alguna manera, lo que procuran es ilegalidad, economía sumergida y hasta mafia”.

Ya el pasado junio el Gobierno español pidió a la Comisión Europea que aclarase las normativas relativas de los diferentes servicios, pero Bruselas respondió que no tiene las competencias al respecto.
Hasta que los tribunales decidan los límites de la cultura de los bienes compartidos, la profesión de taxista parece abocada a transformarse para hacer frente a un medio cada vez más competitivo.