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Egipto: los emigrantes abandonados

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Egipto: los emigrantes abandonados

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Egipto se ha convertido en una de las plataformas del tráfico de emigrantes hacia Europa. Muchos, salen de estas playas de Alejandría y se ponen en manos de contrabandistas para atravesar el Mediterráneo.
Huyen de las guerras en Siria, Irak y Darfur, y su esperanza es llegar como sea a Europa.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, el número de emigrantes que lo han conseguido se ha duplicado en 2014, pero ¿qué sucede con quienes no logran su objetivo?
Hablamos con algunos de ellos en este centro de detención en Alejandría.

Hace dos semanas, las autoridades egipcias detuvieron a Amera Khalil en el mar, con sus cuatro hijos.

Amera Khalil. Emigrante de Darfur:
“Nadie me ayudaba en Darfur, nadie me apoyaba, así que cogí a mis hijos y me vine. Entregué mis papeles al Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humano aquí, en Egipto. Fui a sus oficinas varias veces, pero no me ayudaron, ni siquiera a localizar a mi marido desaparecido en Darfur”.

Nagham viene de Bagdad, donde ha dejado a su marido enfermo. También ella intentó hacerse a la mar con sus dos hijos.

Nagham Rezqallah. Emigrante iraquí:
“Sufría una auténtica agonía y decidí emprender este viaje, hacerme a la mar, arriesgar mi vida y las vidas de mis hijos, para escapar de una vida de pobreza y de guerra en Irak, para conseguir un tratamiento médico para mi hijo y para mi marido, pero esas esperanzas no se han cumplido”.

El 10 de septiembre se produjo una nueva tragedia en el Mediterráneo: un barco con 500 personas naufragó cerca de Malta. Los pocos supervivientes que hubo, aseguran que los traficantes hundieron el barco porque los pasajeros se negaron a embarcar en otro más pequeño.

Hablamos ahora con Walaa Albarkawi y sus dos hijos, que hace un año se fueron de Damasco con un visado turístico y se refugiaron en Egipto. Su marido, Mohammed Albawab, subió en ese barco siniestrado el 6 de septiembre en Damietta, para intentar llegar a Europa y llevarse luego a su familia. Walaa no ha vuelto a saber nada de él.

Walaa Albarkawi. Esposa de Mohammed Albawab:
“Llamé al contrabandista, me dijo que mi marido había muerto. Me dió un ataque de nervios… aún no sé qué le ha pasado, y quiero saberlo. Entonces recordé que ese barco había sido desde el principio motivo de discordia entre los contrabandistas. Hubo un montón de problemas, y mi marido fue testigo de las disputas entre los contrabandistas”.

Las autoridades egipcias reconocen la existencia de mafias de traficantes de personas en su territorio que cobran entre 1.593 y 3.187 euros por trayecto y por persona. Rasha Almasri, siria, cuenta el calvario de los viajeros.

Rasha Almasri. Emigrante siria:
“Estuvimos en el mar una semana. Sufrimos tanto…lo pasamos tan mal en el mar, siete días…y los contrabandistas nos decían continuamente: “nos vamos mañana”, pero seguían trayendo emigrantes al barco, hasta que en un momento dado el motor se rompió y ya no podíamos ni movernos. Entonces, un buque de guerra egipcio vino y nos trajo aquí”.

euronews ha conseguido hablar con una contrabandista en Alejandría, cuya familia es propietaria de varios barcos de pesca. Nos explica cómo funciona el tráfico de personas: “Los traficantes viajan a otro país y compran otro barco, con el pretexto de que son pescadores, y hacen lo que se llama el proceso de salida de ese país a otro, y durante este proceso, fondean el barco en el mar, en una zona específica, y empiezan a llevar a los emigrantes. En algunos lugares no hay guardia costera, así que los contrabandistas van con pequeñas embarcaciones, cargan a los emigrantes y los llevan a un barco más grande que está fondeado en el mar”.

Mohammed Shaikhibrahim. euronews:
“Dejaron sus países después de haber perdido la esperanza de tener una vida normal, con las costas europeas en el punto de mira, pero en estas travesías, el viento suele soplar en contra, y muchos terminan ahogados, desaparecidos o encerrados, como sus sueños”.