Última hora

Última hora

La estrategia turca en Kobane

Leyendo ahora:

La estrategia turca en Kobane

Tamaño de texto Aa Aa

La incomprensión sigue reinando en la frontera turco siria, donde los kurdos de Turquía asisten impotentes y de lejos a la batalla de Kobane entre los yihadistas del grupo Estado Islámico y los kurdos de esta ciudad siria.
En la colina que domina la frontera, están concentradas las fuerzas turcas. Aunque están en estado de alerta hasta ahora no han intervenido pese a numerosas presiones, especialmente, por parte de la población kurda.

“Si Turquía sigue callada será mucho peor, asegura este kurdo turco. Estamos convencidos de ello, porque habrá guerra en cada rincón del país, la gente morirá, habrá incendios en los comercios, arderán coches… la gente va a morir. Ya se vaticina cuál será la reacción de la gente: van a comenzar los ataques contra los soldados turcos, contra la policía…va a haber una masacre de enormes proporciones”.

Desde hace varios días, los kurdos de Turquía, que son de 15 a 20 millones en el país, se manifiestan para pedir la intervención de Ankara. Desde la cárcel, el líder del PKK ha llegado a amenazar incluso con interrumpir el proceso de paz iniciado en 2012.

Pero las amenazas y las manifiestaciones no han conseguido que el presidente Erdogan ceda:
“Turquía no es un país que determine su política interior y exterior basándose en la violencia de terroristas y malhechores. Tanto las marionetas que salen a la calle como los líderes que mueven sus hilos deben ser conscientes de que Turquía no es un país que cambie de rumbo por las protestas callejeras”.

Frente a la OTAN, Erdogan ha mostrado la misma firmeza: Turquía no intervendrá en solitario y menos si no se dan ciertas condiciones. Ankara reclama la creación de una zona tampón del lado sirio y una zona de exclusión aérea que sería doblemente ventajosa: por un lado, permitiría limitar los riesgos de que el conflicto se desborde a Turquía y además, permitiría a Ankara tener bajo control a los kurdos sirios y su armamento.

En efecto, las milicias que luchan del otro lado de la frontera, son una rama del PKK, organización terrorista en la lista de Ankara, Washington y Bruselas y en guerra contra Turquía desde hace 30 años. Si hay un riesgo que Erdogan quiere evitar, es el de fortalecer a los kurdos de Siria.

Sin dejar de reclamar una intervención terrestre occidental, Ankara impide a los kurdos turcos de acudir en ayuda de sus compatriotas de Kobane y sigue insistiendo en que su primer objetivo no es derrotar al grupo Estado Islámico, sino acabar con el régimen sirio.