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Las paredes oyen en Santander: usar el sonido para mejorar la vida

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Las paredes oyen en Santander: usar el sonido para mejorar la vida

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El ruido urbano puede molestar a los vecinos pero también puede darnos información importante para saber cómo va la ciudad. ¿Podemos utilizar esos datos para mejorar la vida de los ciudadanos? La respuesta en este reportaje de Denis Loctier.

Ingenieros y científicos de un proyecto europeo de investigación buscan respuestas en Santander, en el norte de España. Un caso típico de actuación: una ambulancia hace un giro urgente mientras el tráfico se lo pone difícil y peligroso.

El investigador en tecnologías a través de Internet, Pedro Maló, de la Facultad de Ciencias y tecnología de la Universidad Nueva de Lisboa, explica el caso práctico: “Como podemos ver, esta ambulancia tiene que llegar al hospital rápidamente, puede haber vidas en juego. Así que lo que proponemos es utilizar una solución tecnológica. Dispositivos acústicos que pueden facilitar a las ambulancias la llegada al hospital; por ejemplo, cambiando los semáforos “.

El ruido de una sirena es detectado y reconocido automáticamente por sensores acústicos. El sistema detecta la cercanía de la ambulancia y puede tomar el control de los semáforos para despejarle el camino.

Para el investigador en tecnologías acústicas Györgi Nagy del Instituto Fraunhofer de Tecnología de Medios Digitales, en Alemania, “los sensores tienen muchísimas ventajas. Son rentables y pueden utilizarse para muchas funciones. Los sensores acústicos no necesitan reconocimiento visual: aunque la ambulancia no esté a la vista pueden reconocerla por el ruido que hace”.

Los sensores acústicos inteligentes son la última incorporación a la red electrónica de las calles de toda la ciudad. ¿A qué se refieren cuando hablan del proyecto Smart City Santander como el mejor ejemplo de una “ciudad inteligente” de Europa?

Para el profesor Luis Muñoz, catedrático de Ingeniería Telemática de la Universidad de Cantabria y coordinar del grupo de cinco investigadores que encabezan el proyecto “nos referimos con Smart City a la captura de información de distintos aspectos que se dan en la ciudad relacionados con la gestion del tráfico, con la gestión de la energía o con la gestión del medio ambiente con objeto de hacer de la ciudad un lugar más habitable y más sostenible”.

Pero hay más usos. Un ejemplo son los sensores electromagnéticos colocados en el pavimento que nos indican cuando hay sitio para aparcar. Los conductores reciben la información en sus teléfonos móviles.

Pero ¿qué pasa con la intimidad? Los investigadores dicen que ahora a pesar de que las paredes de Santander tienen oídos, no se registran las conversaciones personales.

Para la profesora Annika Sällström, del Departamento de Ingeniería Informática de la Universidad de Tecnología de Lulea, en Suecia “la gente no quiere que la escuchen pero sí acepta las capturas de sonido si se trata de seguridad. En nuestro estudio hemos encontrado que incluso pueden renunciar a algo de su intimidad por seguridad, así que si pueden percibir una ciudad más segura pueden renunciar a algo de su intimidad”.

La red de datos se gestiona desde una sala de control única. Además de sus efectos prácticos, sirve como un laboratorio de la ciudad que ayuda a los investigadores a dar nuevos pasos hacia la urbe del futuro.

Para el ingeniero de Telecomunicaciones Juan Ramón Santana, investigador en redes de sensores inalámbricos en la Universidad de Cantabria “la parte acústica se puede utilizar para muchas otras cosas, por ejemplo para medir la densidad del tráfico en la carretera a través del ruido que generan los motores o reconocer situaciones de peligro; que alguien se sienta amenazado y pueda gritar socorro de tal forma que automáticamente se pueda llamar a las autoridades, o incluso para reconocer disparos de armas”.

Para saber más:

www.ear-it.eu
www.smartsantander.eu