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Sentimientos encontrados en Serbia por la visita de Putin

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Sentimientos encontrados en Serbia por la visita de Putin

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En Novi Sad, la segunda ciudad de Serbia, situada a unos 80 kilómetros al norte de Belgrado, incluso tienen un bar que se llama el ‘Putin café’. Abrió sus puertas el año pasado. Entre su clientela se mezclan estudiantes universitarios y rusófilos serbios.

Según Milovan Zugic, cliente habitual y rusófilo confeso, Putin es muy popular en Serbia.

“Dos terceras partes de Serbia adoran a Putin, por lo menos. A una tercera parte de Rusia, como aquí, no le gusta, porque Occidente puede comprarlos. Se puede comprar todo con dinero, pero no pueden comprar el corazón “, dice.

Belgrado no ha dudado en adelantar cuatro días el acto central de las celebraciones del 70 aniversario de la liberación de la ocupación nazi, por las tropas soviéticas, para que Putin pudiera asistir al desfile, de camino a la cumbre Europa-Asia en Milán.

“Creo que esta visita es una provocación. No tiene sentido celebrar la liberación de Belgrado el 16 de octubre, cuando el aniversario es el 20 de octubre. Putin ha parado aquí entre dos vuelos, lo que no es justo”, ha declarado Jelena Milic, directora del Centro de Estudios Euroatlánticos.

Los símbolos de unos y otros se mezclan en las calles de Belgrado.
La bandera de San Andrés, que representa la llamada Nueva Rusia, se mezcla con grafitis de los opositores a la influencia rusa bajo el lema: “Putin te está mirando”.