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Internados, otra manera de enseñar y aprender

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Internados, otra manera de enseñar y aprender

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¿Cómo es ser educado en un internado?. ¿Dan estos centros mejores resultados?. ¿Y cómo vive un joven que está muy lejos de casa?. Lo analizamos a través de tres internados en diferentes puntos del mundo.

Los líderes del mañana

El colegio Aiglon, en Suiza, no es una escuela cualquiera. Sus estudiantes, de entre 9 y 18 años, provienen de 60 países diferentes. Este internado internacional es una de las escuelas más caras del mundo, con precios que alcanzan los 80.000 euros al año.
De ahí que los padres esperen mucho. Hay cinco o como mucho 10 estudiantes por aula. Además, se pone mucho énfasis en la disciplina. El profesor ejerce el papel de señor de la casa, supervisa muy de cerca a los estudiantes y mantiene reuniones con ellos todos los días.

Por si esto fuera poco, los jóvenes cuentan además con sus propios representantes, llamados prefectos. En definitiva, un centro exclusivo para bolsillos exclusivos, si bien un 10% de los alumnos están becados, siempre y cuando sus resultados académicos estén a la altura.

No sólo aprender, también crecer

Eso es lo que hacen los jóvenes alumnos del Bishop Cotton School, en Shimla, la India. Para muchas familias de este país, ir a la escuela no es precisamente lo más fácil del mundo, ya que viven en áreas muy alejadas de la civilización, y el internado se convierte en la única solución.

El Bishop Cotton School es uno de los internados más antiguos y reputados del país, y aquí los niños no sólo aprenden las típicas asignaturas, sino que también y sobre todo son educados como personas decentes e independientes, ante la imposibilidad de que sean los padres quienes les den esas pautas.

La escuela verde

En el distrito de Badung, en Bali, se encuentra una de los centros educativos más peculiares del planeta. Mitad colegio mitad internado, la escuela verde está llamada a preparar a la próxima generación de líderes de este sector. Cerca de 400 estudiantes de todas las nacionalidades aprenden a interactuar con la naturaleza en unas instalaciones sostenibles donde el bambú sustituye a los ladrillos y el cemento.

Cada año, los estudiantes extranjeros pasan aquí un mínimo de nueve meses. El objetivo del programa de internado es el de promover el desarrollo de los estudiantes como individuos éticamente correctos y como miembros responsables de su comunidad, a través de un estilo de vida puramente verde.