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Bloques de construcción hechos con bacterias

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Bloques de construcción hechos con bacterias

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Esto que hay aquí son bacterias. Lo crean o no, pronto podrían ser utilizadas para construir edificios…

Pero antes, un tipo muy común de bacteria que se encuentra en la tierra debe revitalizarse con una mezcla de urea y nutrientes a una temperatura constante, de unos 30 ° C.

El biólogo italiano, Piero Tiano, no explica cómo se desarrolla el cultivo de bacterias:

“Aquí dentro, en esta mezcolanza, la bacterias se desarrollan de nuevo; y básicamente crecen en número. Porque necesitamos cierta cantidad de bacterias para fabricar el cemento con ellas. Después de unas tres horas de fermentación, la mezcla ya está lista.”

Estos científicos, que realizan un proyecto de investigación europeo, después le añaden a las bacterias revitalizadas una mezcla de arena, con residuos de la industria del cemento y ceniza de cáscara de arroz.

Según los investigadores, la industria del cemento provoca un 5 % de las emisiones de carbono. Por lo que tratan de demostrar que tenemos a mano un cemento más ecológico.

Laura Sánchez Alonso, ingeniero técnico de minas, es coordinadora del proyecto Essentium Group/Eco-Cement:

“Nuestra materia prima es un residuo. Todo son residuos. No tenemos los costes de extracción de material, como es el caso del cemento. Pues para hacer cemento se necesita extraer caliza y nosotros no tenemos ese proceso. Ni tampoco los costes energéticos que tiene la industria cementera .”

Según James Stuart, Consultor de diseño sostenible, en DW EcoCo, con este proceso se ahorra mucha energía :

“El cemento ordinario utiliza temperaturas muy elevadas, de hasta 1.400 ºC y 1.500 ºC, para transformar la piedra caliza en cemento. Eso es parte del proceso. Y eso lleva a una gran cantidad de energía. Aquí sólo necesitamos bacterias que se multiplican a 30° C Es una gran diferencia. Y se ahorra cantidad de energía calorífica porque usamos un proceso biológico para unir las partículas entre sí.”

Las bacterias, al producir carbonato de calcio, unen las partículas mediante un proceso natural, según demuestran las primeras pruebas. Químicos y microbiólogos siguen trabajando para que las bacterias realicen el proceso de manera más eficiente.

“Es importante conocer la densidad ideal de las bacterias en la mezcla, asegura Linda Wittig, ingeniero químico industrial en Fraunhofer-IFAM. Hemos investigado al respecto y por ejemplo, sabemos que una mayor densidad de bacterias, no siempre significa que el producto sea más sólido. Al contrario, a veces demasiadas bacterias pueden comprometer la resistencia del producto final. Así que tenemos que encontrar el número óptimo de células para producir el cemento “.

Los resultados preliminares de las pruebas sobre la plasticidad, elasticidad y resistencia a la deformación de este material muestran cuáles serán sus posibles aplicaciones.

Pero el ingeniero civil de la Universidad Neapolis de Pafos, Nikos Bakas, considera que este material no superaría los estándares de resistencia que por ejemplo ha de soportar el cemento.

“Creemos que este material podría utilizarse como el yeso, para la consolidación de suelos, más que para producir hormigón. Porque su fuerza es reducida si se compara con el cemento tradicional. Sin embargo, se transforma fácilmente, por lo que puede utilizarse como el yeso.”

Sean cuales sean sus aplicaciones finales, los investigadores esperan que el nuevo material pueda utilizarse en las obras de contrucción en Europa en menos de diez años.

Para más información:

http://eco-cement.eu