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Visiones de una Cataluña independiente

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Visiones de una Cataluña independiente

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¿Ha llegado el movimiento independendista catalán para separarse de España a los barrios más populares del cinturón metropolitano de Barcelona?

El gobierno catalán quiere celebrar una consulta el 9 de noviembre sobre la independencia de España, que el gobierno español considera ilegal. A diferencia de Escocia, donde el referéndum fue pactado entre Edimburgo y Londres, la falta de acuerdo entre Barcelona y Madrid hace de este proceso algo todavía más complejo en el interior de la sociedad catalana.

Con el tiempo, este debate también se ha trasladado a los barrios más populares de Barcelona y su cinturón metropolitano donde vive una mayoría de población de origen no catalán. Por ejemplo, en el barrio del Carmel que se encuentra en las alturas de la ciudad barcelonesa y donde muchos de sus habitantes tienen sus raíces en Andalucía, en el sur de España, y ahora llegan familias modestas del resto del mundo. ¿Están de acuerdo con irse de España?

José Ángel Rodríguez, de 38 años, trabaja en la delegación catalana del sindicato UGT. Nació en El Carmel y, a pesar de haber sido hasta hace poco militante socialista (PSC-PSOE), ha decidido abrazar la causa independentista. Su lengua familiar es el castellano (http://www.sumate.cat/p/portada.html).

“Hay un independentismo identitario de toda la vida, basado en los principios de la lengua, la cultura, de un entorno personal, de identificación con una nación”, resume José Ángel en un paseo por la Rambla del Raval. “Y otro independentismo que no es identitario. Yo puedo decir que soy español, que me siento español, y a la vez soy independentista. Puedo defender ambas cosas. Porque no es una cuestión de identidad. Es una cuestión de modelo de convivencia, de sociedad”.

“España, en 1978, se construyó entre una derecha franquista, una derecha democrática y una izquierda democrática”, recuerda el sindicalista. “La Cataluña de 2014 la queremos construir tambien con la derecha democrática. No puede ser una Cataluña sólo de la gente de izquierdas. Ese el gran error. La construcción de una sociedad nueva es con todos: los inmigrantes, los burgueses, los de izquierdas, los de derechas, los pobres y los ricos”.

La ciudad de Badalona se halla pegada al este de Barcelona y es la tercera más grande de Cataluña. Esta gobernada por el alcalde del Partido Popular Xavier García-Albiol. El joven de 17 años Aritz Bel milita en el partido independentista Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y se le permite votar en esta consulta.

“Generalmente, tu te sientes del Estado del que tu piensas que te quiere”, no duda en decir Aritz que vive en el barrio badalonés de La Salut. “Y yo creo que el Estado español, en estos últimos años y en estas últimas décadas, no ha hecho nada más que maltratarnos. Tanto económicamente, como socialmente. E igualmente, aunque no hablemos catalán, también nos sabe mal que el Estado español maltrate el catalán. Porque, aunque no es nuestra lengua, nos parece una injusticia y las injusticias cuando las vemos no nos gustan”.

“Serán, para muchos y para mí también, las primeras elecciones en las que podremos ir a votar”, explica con orgullo el joven. “Y, además, serán unas votaciones en las que tendremos una posibilidad que no ha tenido mucha gente en muchos años. Y estaremos decidiendo sobre nuestro futuro más inmediato y sobre el futuro de muchas generaciones”.

El día del rodaje se celebraba el derby de fútbol Real Madrid-Barça (3-1) y entramos en una peña madridista del barrio de Lloreda de Badalona. Uno de sus fundadores es Blas Martínez, que ahora vive en Salamanca y ve el proceso independentista catalán desde el centro de España (https://societatcivilcatalana.cat/es).

“Si te fijas, en la mayoría de sitios están eliminando fronteras”, remarca este trabajador de la fábrica salmantina de Danone. “Y, aquí, intentamos o intentan hacer una cosa que para mí no tiene ni pies ni cabeza. Porque te van a dejar fuera de Europa y no vas a tener moneda… “.

“Yo no estoy ni a favor ni en contra del 9-N”, añade sobre la consulta. “Si lo quieren hacer, que lo hagan. Pero tendría que ir todo el mundo a votar. A ver si verdaderamente todos los catalanes, o toda la gente que vive en Cataluña, piensa en la independencia. Porque yo creo que hay mucha gente que no la quiere”.

De vuelta al centro de Barcelona, en el barrio del Eixample, buscamos la opinión de la socióloga Marina Subirats. Subirats fue en los años noventa directora del Instituto de la Mujer en Madrid. Y, después, ejerció de regidora de Educación en el ayuntamiento socialista de Barcelona. También presidió el distrito de Nou Barris, uno de los más populares de la ciudad.

“Porque el nacionalismo sería más o menos, yo entiendo, el insistir mucho en la cultura catalana, en las tradiciones”, compara Subirats. “¡Y todo esto no es lo que les interesa! ¡Todo esto no les atrae! Lo que les atrae es la posibilidad de hacer algo nuevo en el futuro. Aunque podamos pensar que no será tan nuevo o que pueda tener mucho de los mismos problemas… “.

“Es más, yo he dicho a veces: ¿independientes de qué?”, se pregunta la socióloga. “Porque somos más dependientes que nunca. Porque, realmente, ya no somos sólo dependientes del Estado español que es lo que estamos tratando de cortar. Si no, que somos muy dependientes de la Unión Europea y somos muy dependientes de la economía mundial. Por lo tanto, la independencia es más utópica que nunca”.

El padre de José Àngel, José Rodríguez, nació hace 67 años en Tetuán, Marruecos, cuando aún era protectorado español pero sus orígenes están en la provincia andaluza de Granada. Desde hace más de cuarenta años, vive en el barrio del Carmel. Pero su visión es diferente a la de su hijo.

“Claro que me duele lo que está pasando en Cataluña”, reconoce el padre de José Ángel. “No se sabe lo que va a pasar. ¿Nosotros, lo que somos de fuera, qué seremos? ¿Somos catalanes, españoles? ¿Nos darán un carnet, un pasaporte, si hay una independencia? ¿Qué seremos? No lo sé. Yo creo que el gobierno catalán tendría que haberlo explicado. No a los catalanes, porque los catalanes seguro que van a votar que quieren la independencia. Pero los que vivimos aquí desde hace muchos años, como cuarenta, cuarenta y cinco o cincuenta años, ¿qué será de nosotros?”.

En esta convocatoria de consulta independentista no hay campaña porque el gobierno central no la reconoce y no se celebran mítines. Tampoco se sabe si el tema se decidirá con unas elecciones catalanas anticipadas. Todas las encuestas son teóricas.

Para finalizar este recorrido con José Ángel, algunos de sus amigos y otros habitantes del distrito se reunieron con él para confrontar sus ideas sobre la independencia en una conversación donde se mezclaba el catalán y el castellano.

“Pienso que las banderas son trozos de trapo… “, zanja Ricard Quiñonero, vecino del barrio del Carmel. “Yo soy catalán. Primero soy de Barcelona, después catalán y después de la Península Ibérica”.

“Cataluña y España no pueden vivir dándose la espalda e, independientemente del estatus político que tenga cada una, tendrán que entenderse”, advierte Jordi Tort, residente en Gavà al sur de Barcelona. “Por tanto cuanto antes empecemos a buscar puntos de encuentro, mejor”.

“Yo creo que, si no construimos la patria de las personas para que vivan bien, no construiremos un país del cual yo quiera formar parte”, afirma Àlex Monlleó, vecino del barrio del Guinardó. “Digo que no dudo de la voluntad de la gente de construir algo mejor. De lo que dudo es de la gente que lo está liderando. En el fondo, creo que es para mantener su estatu quo”.

“Tú mismo has defendido más una vez que, actualmente, el reparto es injusto”, replica José Ángel. “Yo estoy de acuerdo contigo de que los impuestos los pagan las personas. Pero el estado del bienestar se ejerce en el territorio. Es decir, el hospital en Salamanca no me benefica. Me beneficia más un hospital en Barcelona. Tú sabes que el tratamiento fiscal autonómico es demencial en España. En Europa, no hay ninguna relación fiscal como la que hay en Cataluña o la que también sufre la Comunidad Valenciana. Hay más territorios en España que están mal financiados, mientras que otros están sobrefinanciados”.

La última palabra corresponde a Jéssica Fillol, residente en El Prat de Llobregat al sur de Barcelona:
“El sentimiento independentista ha crecido mucho a lo largo de la última década. Va a crecer más todavía. Y los que no somos independentistas nos hemos sentido un poco abandonados por parte de los diferentes gobiernos estatales. Un poco, nos han dado por perdidos. Como si no les importaramos… Nos han negado argumentos, posibilidades de seguir avanzando. Y, al final, nos vamos a acabar dando por vencidos”.