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Hacia una mejor calidad de vida para los enfermos del hígado


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Hacia una mejor calidad de vida para los enfermos del hígado

Hace tres años, la vida de Andrew Ryan y su familia cambió para siempre. La ciencia trabaja ahora, para que tanto él como otros pacientes de enfermedades hepáticas crónicas mejoren su calidad de vida.

Cuando a Andrew Ryan le diagnosticaron cirrosis hepática no se esperaba que la enfermedad fuera tan devastadora.

Trabajaba en una plataforma petrolífera y su salud se deterioró tan rápidamente que pronto su única esperanza resultó ser un trasplante de hígado.

Ahora, debe someterse casi todas las semanas a chequeos y revisiones en un hospital de Newcastle, en el Reino Unido.

“Cada mañana cuando me levanto, me siento mejor. Definitivamente me siento mejor que hace dos semanas.”

Para reducir las constantes visitas al hospital, los investigadores están desarrollando un programa para que los pacientes de enfermedades hepática crónicas sepan si les está fallando el hígado y si necesitan cuidados especiales en el hospital y si requieren solo una revisión rutinaria.

El doctor James Orr se dedica a la investigación clínica en Hepatología, en la Universidad de Newcastle:

“La principal ventaja que vemos desde el punto de vista de los pacientes es que su atención clínica se puede mejorar. Y así tienen menos episodios de deterioro gracias a esta monitorización constante. Su calidad de vida puede mejorar significativamente al no tener que pasar tanto tiempo en el hospital.”

¿Dónde y cómo se desarrolla y analiza esa tecnología médica ? Los dispositivos se desarrollan en los laboratorios como éste en Neuchâtel, Suiza. Y permiten llevar a cabo análisis biológicos de gran ayuda para los pacientes de enfermedades hepáticas crónicas. Nos lo explica en detalle Stephan Dasen, ingeniero elctrónico en el CSEM (Centro Suizo de Electrónica y Microtécnica)

“Esta máquina analiza cierto número de parámetros sanguíneos, como el tiempo de coagulación de la sangre, y otros parámetro como la cantidad de albúmina, sodio, potasio, creatinina, bilirrubina. Y un nivel muy elevado o muy bajo de esos elementos en la sangre puede ser un síntoma de disfuncionamiento del hígado.”

Los pacientes pueden controlar de manera autónoma parámetros fisiológicos como la frecuencia cardíaca, la temperatura de la piel o la tensión arterial.

Controlar contínuamente esta última variable es difícil por lo que fue necesario realizar experimentos con voluntarios.

Triner Seeberg trabaja para la Fundación para la Investigación Científica e Industrial, SINTEF:

“No podemos utilizar los aparatos corrientes, porque no podemos desplazarnos con ellos. Utilizamos varias señales de alta resolución que se combinan para detectar cambios de tensión “

Los científicos esperan que tras los resultados de las últimas pruebas, este aparato de control médico esté disponible pronto en el mercado.

Bioquímico de la Universidad de Newcatle, Calum McNeil es el coordinador del proyecto d-LIVER :

“Estos dispositivos portátiles podrán ser utilizados pronto para un control clásico y contínuo de los parámetros fisiológicos. Para las mediciones bioquímicas de la sangre, habrá que esperar entre tres y cinco años antes de su llegada al mercado. Y para la realización de pruebas de trastornos cognitivos, estará disponible dentro de un año. Lo que posibilitará a los pacientes evaluar la amplitud de su problema “.

Este tipo de tecnología ha mejorado la calidad de vida de enfermos crónicos como Andrew Ryan que puede pasar más tiempo en casa, sin desplazarse innecesariamente al Hospital:

“Lo único que me importa es pasar tiempo con mi mujer y mi familia, pues tengo nietos. No quiero ir a la luna, lo único que quiero es poder vivir tranquilo.”

Para más información:

www.d-liver.eu

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