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Una Alemania del Este económicamente aún por detrás

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Una Alemania del Este económicamente aún por detrás

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Desde la caída del Muro de Berlín y la reunificación de Alemania, Berlín ha invertido aproximadamente dos billones de euros para reducir las diferencias económicas. Esto no ha impedido que los estados federales los ‘landers’ de la antigua República Democrática Alemana, en el noreste, sigan presentando un retraso en todos los indicadores aunque la distancia se haya amortiguado. Su situación no es peor que otras regiones de Europa del Este integradas en la Unión. Pero recuerda que, en veinticinco años, no se han borrado las fronteras sociales tan fácilmente.

La antigua Alemania se dividió en 1949 entre la occidental y capitalista República Federal Alemana y la oriental y comunista República Democrática Alemana. En 1990, ambas partes volvieron a unificarse al tiempo que se adoptaba como moneda el marco occidental.

Desde entonces, se observa como las regiones del noreste siguen siendo las más pobres, excepto la isla de Berlín: su renta por capita está un sesenta por ciento por debajo de la media alemana. Algunos puntos de la cuenca minera del Rurh, en la parte occidental, también sufren una media tan baja a causa del cierre de la industria del acero.

En conjunto, en el este el paro llega al nueve por ciento. Mientras que el oeste, está por debajo del seis. Como ejemplo, un buen salario en la parte occidental supera los tres mil euros al mes. En cambio, en la parte oriental se queda en 2.300. Es el precio de una historia separada hace no tantos años.

Por este motivo, la periodista alemana de Euronews Sigrid Ulrich entrevista a Karl Brenke, del Instituto Alemán para la Investigación Económica (DIW) en Berlín.

euronews:
Hace veinticinco años que cayó el Muro de Berlín. Pero en cuestiones económicas, de ingresos, empleo y pobreza Alemania aún se divide claramente entre el Este y el Oeste. Seguimos sin ver los paisajes florecientes de los que hablaba Helmut Kohl. Pero, ¿nos acercamos a una vía de integración para todos, como dijo Willy Brandt?

Karl Brenke:
“Sí, lo creo. Las expectativas de 1989, alumbradas especialmente por el canciller Kohl, eran demasiado bonitas. Pero se han cubierto grandes objetivos en los pasados veinticinco años. Los nuevos ‘landers’ ahora disponen de una insfraestructura muy moderna. Se han reindustrializado y la media de las empresas del este ha alcanzado la de la Unión Europea. Pero, es verdad, que tenemos una serie de problemas. El este tiene que ganar en productividad, salarios, ingresos, en menor paro. Por tanto, déjeme decirlo de esta manera: el periodo de transformación se ha acabado. Ahora, tenemos un número visible de problemas regionales. Aunque estos problemas regionales existen en toda Europa”.

euronews:
En las próximas dos décadas, no habrá seguramente muchas cambios en términos de convergencia de las condiciones de vida como decía usted: el país se mantendrá junto como en la época de la división…

Karl Brenke:
“Hemos hecho tres cuartas partes del ajuste. Lo que viene ahora es un tramo un poco más difícil. Habrá regiones en el este cuyo desarrollo será relativamente bueno. Me refiero a los tradicionales centros industriales, regiones con alta densidad demográfica. Y otras regiones de los ‘Nuevos landers’ donde las cosas serán más complicadas. Hablo de las regiones cerca de la frontera con Polonia o la República Checa. Predominantemente, agrícolas. Aunque estas regiones ya sufrían antes de la desintegración de la República Democrática de Alemania. ¡Ya tenían problemas incluso en la época del kaiser, en el siglo XIX! Veremos diferencias dentro del este de Alemania, como vemos diferencias dentro del oeste de Alemania. Por ejemplo, hay división entre el norte y el sur”.

euronews:
¿Qué papel juega la moneda? Para muchos alemanes occidentales, su marco poseía un valor simbólico. En el Bundesbank, se considera que la unión monetaria con el este se hizo demasiado rápido.

Karl Brenke:
“Económicamente hablando, la unión monetaria de 1990 fue un error fatal, un desastre. Las empresas estuvieron sujetas a una gran presión. La producción industrial bajó a la mitad durante algunas semanas. Y el bloqueo hubiera sido mucho mayor si los políticos no hubieran respondido con medidas de apoyo. Pero, políticamente, la unión monetaria no podía evitarse. Sin una unión monetaria, la gente se hubiera ido a otro lado. El este se hubiera desangrado económicamente”.

euronews:
Había eslóganes que decían que si el marco alemán no viene a nosotros, nosotros deberíamos ir hacia él, si no recuerdo mal…

Karl Brenke:
“Esta era la cuestión. La población en Alemania del Este esperaba la unión monetaria. Pero, económicamente, era insostenible. Les retiró de la noche a la mañana el escudo de la moneda, al contrario de lo que ocurrió en las transiciones más pausadas de Polonia o la República Checa. De repente, los productos de Alemania del Este eran invendibles en los mercados internacionales. Es, por ejemplo, como si un Volkwagen Golf que vale 20.000 euros pasara a costar 80.000 al igualarse dos economías tan diferentes. No hay más clientes. Y, esto, es lo que exactamente pasó con la industria de la República Democrática Alemana”.