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Tacloban, un año después del supertifón Haiyan

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Tacloban, un año después del supertifón Haiyan

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Un año después del paso del supertifón Haiyan, Tacloban sigue convaleciente. Miles de filipinos viven todavía en tiendas de campaña y en las zonas peligrosas de la gran ciudad portuaria: la zona cero de la catástrofe.

Según su alcalde, el Gobierno filipino sólo ha construido 100 de las 14.500 viviendas prometidas. Lita Paa y su familia siguen esperando.

Lita Paa. Superviviente del tifón:
“Nos dijeron que iban a proporcionar alojamiento a todos los que estamos viviendo en tiendas, la gran pregunta es cuándo”.

Formado en el Océano Pacífico, Haiyan o Yolanda, en español, llegó a soplar con rachas de viento de 310 kilómetros por hora que levantaron olas de hasta 15 metros de altura, un auténtico tsunami que acabó con la vida de más de 7.350 parsonas en el centro del archipiélago filipino, y arrasó todo a su paso el 8 de noviembre del año pasado.

El 90% de la ciudad de Tacloban fue destruida. El Gobierno quiere construir alojamientos que resistan ráfagas de viento de hasta 250 kilómetros y fuera de las zonas peligrosas, pero las obras se han retrasado y el Ejecutivo acaba de aprobar un plan de reconstrucción en seis años de 3 mil millones de euros. Por ahora, las barracas siguen ahí.

Clifford Sims. Voluntario y coordinador de la organización All Hands:
“Los barracones también estaban para un par de meses. Creo que era el objetivo de los que se construyeron cerca de San José. Pero mire, ya han pasado once y siguen ahí, por tanto, todavía hay necesidad de refugios temporales y por supuesto, de alojamientos permanentes”.

Para impulsar la economía también faltan por reconstruir muchas carreteras, escuelas, puertos y plantaciones de cocoteros. Pero estas mujeres no han esperado para ponerse manos a la obra. Se ganan la vida tejiendo alfombras y otros objetos. Una prueba más de la increible resistencia de los filipinos.