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Duelo inédito en las presidenciales rumanas

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Duelo inédito en las presidenciales rumanas

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Victor Ponta contra Klaus Iohannis. Rumanía asiste a un duelo inédito en las elecciones presidenciales entre el primer ministro, favorito y con una moral considerada “elástica” y un candidato procedente de la minoría alemana adalíd del “trabajo bien hecho”.

El candidato del Partido Social Demócrata y actual primer ministro, Victor Ponta de 42 años, ofrece al segundo país más pobre de la UE estabilidad política, pero plantea serias dudas sobre su respeto por independencia judicial, en un país carcomido por la corrupción.

Pero la promesa de subir las pensiones y el salario mínimo seduce al electorado.

Ana Focsa:
“Victor Ponta me da buena espina. Es joven, fuerte, capaz, muy inteligente y está dispuesto a hacer mucho por nuestro país.”

El exfiscal cuenta con más apoyo en las zonas rurales:

Victor Ponta. Candidato a la presidencia de Rumanía:
“Quiero decirles a aquellos que se ganan la vida en el campo, que me dolió cuando vi cómo los antiguos líderes trataban a los campesinos como esclavos. Por eso vamos a hacer lo que hemos venido haciendo en los últimos años: aumentar las subvenciones y apoyar a los agricultores “.

El candidato de centro derecha, Klaus Iohannis, de 55 años, es completamente atípico en la escena política rumana. Exprofesor de física ha construido su buena reputación de gestor como alcalde de Sibiu, una ciudad medieval que ha elevado a estándares occidentales. Un ejemplo de trabajo bien hecho que quiere extender al resto del país.

Stoica Vasile. Agricultor:
“Apoyamos a Klaus Iohannis porque queremos desarrollar la clase media. Desafortunadamente, en Rumanía, la clase media, que es el motor de una sociedad, no existe”.

Ionannis se opone a toda forma de corrupción y de amnistía para los cargos electos, incluído el presidente.

Klaus Iohannis. Candidato a la presidencia de Rumanía:
“Propongo a los rumanos un presidente con un comportamiento ejemplar. Quiero ser un presidente integrador y dialogante, pero al mismo tiempo, muy contundente ante cualquier desliz “.

En la primera vuelta, el dos de noviembre, sólo 160.000 rumanos pudieron votar por falta de colegios electorales, mientras que la diáspora se eleva a unos cuatro millones de personas, de los que dos millones están repartidos entre Italia y España.
Este grupo de rumanos exigía hace unos días frente a su embajada en Madrid, garantías para poder votar en la segunda vuelta.