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La Revolución de Terciopelo 25 años después

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La Revolución de Terciopelo 25 años después

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En 1989, un movimiento pacífico logró hacer perder el monopolio del poder político al Partido comunista en la entonces Checoslovaquia. Por eso se le llama la Revolución de Terciopelo.

Sucedió hace exactamente 25 años, cuando miles de universitarios se manifestaron pacíficamente en Praga para conmemorar el día de los estudiantes.

La brutal represión del régimen de Gustav Husák contra los jóvenes, desencadenó importantes protestas.

El 19 de noviembre se formó en Praga el grupo opositor Foro Cívico. A él se unieron disidentes, representantes de la iglesia, personalidades de la cultura y estudiantes. Vaclav Havel, dramaturgo y uno de los disidentes más famosos en la Europa comunista se convirtió en su líder oficioso.

A medida que pasaban los días, el movimiento ganaba peso y nuevas adhesiones.
Tras una huelga general a finales de noviembre y dada la falta del apoyo del aliado soviético, el Partido Comunista checoslovaco abandonó el poder. Fue el final de una de las dictaduras comunistas más represivas de Europa del Este. La Revolución de Terciopelo aupó a la presidencia a Vaclav Havel un mes después.
La caída del comunismo fue sólo una fase de la transición: en enero de 1993, debido a las crecientes tensiones nacionalistas en el gobierno, Checoslovaquia fse separó formalmente en dos países independientes: la República Checa y la República Eslovaca.

25 años después de la Revolución, los ciudadanos viven este aniversario con sentimientos cruzados, entre el optimismo por la libertad recuperada y la decepción por los sueños que no han llegado a cumplirse.
Según una reciente encuesta, solo el 61% de los checos y el 51% de los eslovacos consideran que los acontecimientos de aquel otoño fueron completamente positivos.