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Jerusalén sometida a la ley del Talión

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Jerusalén sometida a la ley del Talión

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Es una espiral de venganza que no cesa desde junio. A cada muerte en el campo israelí, le sigue otra muerte en el palestino. Nada parece capaz de romper el ciclo de represalias que sacude Jerusalén y hace temer el estallido de una nueva intifada con su lote de represión.

Y sin embargo, el viernes pasado los habitantes de la Ciudad Santa respiraron aliviados. Tras semanas de tensiones en la Explanada de las Mezquitas, los musulmanes pudieron rezar normalmente. Desde hacía 4 meses, el acceso al templo estaba restringido y el ambiente era eléctrico. Los palestinos denunciaban como provocaciones las visitas frecuentes de extremistas judíos al tercer lugar santo del Islam.

Pero los disturbios de las últimas semanas se han extendido por todo Jerusalén Este, la parte árabe de la ciudad santa ocupada y anexionada por Israel en junio del 67.
En el barrio de Essaouiya, suburbio de 20 mil personas al pie del Monte Scopus, enclave israelí en Jerusalén Este, los disturbios comenzaron en julio, tras el asesinato de un adolescente palestino quemado vivo por extremistas judíos en represalia al secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes en Cisjordania un mes antes.

El anuncio el miércoles de que las autoridades israelíes han autorizado la construcción de 200 nuevos alojamientos en Ramot, también en Jerusalén Este, ha caldeado aún más los ánimos.
Israel prosigue su política de expansión al este de la línea verde, es decir, en la parte árabe de Jerusalén, donde viven ya 196 mil colonos y 282 mil palestinos.

En Cisjordania hay 310 990 colonos, y 2 millones 360 000 palestinos según el censo de la ONG israelí Peace Now.
A finales de octubre, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, decidió lanzar la construcción de 600 alojamientos en Ramat Shlomo, y otros 400 en el barrio de Har Homa, ambos en Jerusalén Este.

Estados Unidos y la Unión Europea consideran que la política de colonización es además de ilegal, el principal obstáculo a la paz, y a la solución de dos Estados.