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Acuerdo nuclear iraní: lo que hay en juego

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Acuerdo nuclear iraní: lo que hay en juego

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Un año después del histórico acuerdo nuclear entre Irán por un lado y China, Estados Unidos, Francia, Rusia, Reino Unido y Alemania por el otro, el grupo de los 5+1 llega a la fecha límite para poner en marcha lo que entonces se celebraba como una gran victoria en fase premilinar. La etapa final para una solución global a largo plazo se decide en Viena, detrás de los muros de este palacio. Y todas las partes saben que es una ocasión única, porque hay mucho más que el programa nuclear en juego.

El desencuentro comenzó hace 12 años, cuando Irán anunció su intención de reactivar su programa nuclear y la construcción de nuevas centrales. Una vez instalado el clima de sospecha, comenzaron las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica. Pero las grandes potencias, con Estados Unidos al frente, querían más.

En diciembre de 2003, Irán aceptó la aplicación del Protocolo Adicional del TNP (Tratado de No Proliferación de armas nucleares), que permite entre otras cosas las inspecciones por sorpresa.

Pero el OIEA consideró que las inspecciones no se estaban realizando de manera satisfactoria y comenzó un largo pulso con el consiguiente lote de medidas y reacciones a esas medidas.

La situación empeoró en 2005, cuando Mahmoud Ahmadinejad llegó al poder y defendió en la ONU el derecho de Irán a desarrollar un programa nuclear civil, como contempla el Tratado de No Proliferación. Pero Ahmadinejad adoptó la línea dura, lanzó un programa para el enriquecimiento de uranio y entró en conflicto frontal con el OIEA, desencadenando una serie de sanciones en contra del país.

Durante ocho años, las partes intentaron en vano impulsar las negociaciones. Hubo que esperar a 2013 y a la llegada de Hassan Rohani al poder para que se vieran los primeros signos de apertura y una voluntad real de solucionar el contencioso.

Un acuerdo abriría la posibilidad de cooperación en las crisis de Siria e Irak, lo que representaria un avance político evidente aunque las exigencias y reclamaciones de unos y otros no han cambiado sustancialmente.

Irán quiere mantener su capacidad para enriquecer uranio e incluso reforzarla, mientras que el grupo de los 5+1 pretende que la reduzca para mermar su capacidad de dotarse de armas atómicas.
Se trata de una cuestión de confianza, eminentemente política. El levantamiento de las sanciones y por tanto el futuro de la economía iraní y la credibilidad de Rohani también están en juego.