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El camino de Rio hacia el dulce éxito

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El camino de Rio hacia el dulce éxito

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Esta semana en Urban Visions estamos en Río de Janeiro, que como muchas grandes ciudades está encarando el problema de la creciente urbanización. Y hacer circular a tanta gente no es fácil.

Una de las soluciones más novedosas en transporte es un sistema de 150 cabinas de teleférico. Pueden transportar cada día a unas 30.000 personas atravesando las numerosas favelas construidas en las laderas de las montañas. Acorta un trayecto de una hora hasta los 15 minutos. Los locales tienen un viaje gratis al día en este transporte y hay planes para construir más.

Pero Brasil es más conocida por los vehículos de etanol, un biocombustible obtenido de la caña de azúcar.

“El etanol se convirtió en algo importante en Brasil tras la crisis del petróleo de los setenta. En aquel entonces Brasil no producía cantidades significativas de petróleo. Y los precios eran muy altos”, explica Luiz Pinguelli, experto en energía de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Aquí la gasolina se mezcla con un cuarto de etanol. Los vehículos ligeros no pueden ya andar con pura gasolina. O con solo etanol o con una mezcla especial. Pero el etanol ha sufrido fluctuaciones en el mercado y, recientemente Río se ha visto forzado a recortar impuestos para ayudar al sector.

“El Estado de Río de Janeiro consume el cinco por ciento del etanol producido en Brasil, pero solo aporta el 0,5%. Así que hemos lanzado un plan para estimular la producción de etanol para llegar al autoabastecimiento”, dice Maria Paula Martins, coordinadora de energía sostenible del Estado de Río.

Los precios más bajos del petróleo también han golpeado a la demanda de etanol y Brasil acaba de hacer descubrimientos de nuevas y grandes bolsas de petróleo. Pero, ¿puede esto realmente poner en cuestión el modelo de los flexifuel?

“Brasil debe permanecer con el etanol y hay una razón: el cambio climático. No daña a la atmósfera tanto como el petróleo”, asevera Pinguelli.

Los expertos dicen que los biocombustibles podrían constituir el 27 por ciento del combustible mundial en 2050. Mucho de este podría provenir de la exportación de Brasil y Estados Unidos, pero los biocombustibles se pueden obtener de los desechos.

“Europa fue la primera en desarrollar biocombustibles basados en desechos y apoyarlos con legislación. Y hace poco una delegación vino a mi planta en Alemania, y se mostró animada a copiar el sistema europeo”, dice Michael Fiedler-Panajotopoulos de la Asociación de combustibles basados en desechos de Alemania.

Con lo imprevisible del mercado de la energía global, países como Brasil conocen la importancia de mantener sus opciones abiertas.