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La cara más artística de San Petersburgo

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La cara más artística de San Petersburgo

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La ciudad rusa es más que el Hermitage y el Teatro Mariinski, más que su patrimonio histórico y cultura clásica. Es una ciudad dinámica y moderna.

Conocemos su arte contemporáneo, cultura y vida nocturna gracias a la fotógrafa y blogger Varya Kozhevnikova. Vino por primera vez hace tres años, volvió otra vez y decidió quedarse a vivir aquí.

Entre sus amigos está el fotógrafo Mikhail Pavlovski, al que considera “uno de los mejores fotógrafos de San Petersburgo”.

“San Petersburgo es un buen lugar para buscarte a ti mismo. Hay un eterno Dostoyevski en la naturaleza humana aquí, y creo que es lo que hace a esta ciudad tan interesante”, explica el fotógrafo.

“Cuando paseo por el Canal Griboyedov me siento como en un libro”, dice Varya. “Dostoyevski vivió y escribió aquí, y cuando ando por el canal a veces me siento como la heroína de alguna de sus novelas”.

Desde pequeña, Varya simpre sintió que esta era su ciudad. Sigue apreciándola y mirándola con los ojos bien abiertos.

“Puedes encontrar tesoros escondidos en los callejones típicos de la ciudad, como pequeñas tiendas de segunda mano en las que compran todas mis amigas”, nos cuenta.

“Este tipo de moda va mucho con San Petersburgo: la gente aquí es creativa, a veces demasiado, y les gusta mucho probar estilos retro y vintage”, explica la encargada de la tienda, Maria Lagay.

Cualquiera puede comprar ropa en las otras tiendas, pero a San Petersburgo le gusta la singularidad y la personalidad. Todos los conocidos de Varya hacen algo artístico.

“Esto es Erarta”, nos indica. “El museo de arte moderno que tiene una de las mayores colecciones privada del arte ruso. Aquí puedes encontrar obras de los principales artistas contemporáneos de la ciudad”.

Varya nos lleva a la Isla Vasilevski, el núcleo para cualquiera que quiera involucrarse en el arte: algunos bailan, otros pintan… ella viene aquí a clases de teatro, para convertirse en artista. Su profesora, Olga Belinskaya nos cuenta: “Las cosas se mueven, ¡lo notamos! Antes muchos artistas querían irse a Moscú; pensaban que había más cosas allí, pero ahora esto ha cambiado. La gente no se va y, de hecho, los artistas de Moscú están viniendo aquí”.

Cuando el sol se pone y las luces se encienden la ciudad no duerme.

A la gente joven le atrae el arte, la creatividad, el conocimiento y el romanticismo. Y todo eso lo encuentran aquí.