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Aprendiendo a ser médico practicando con los pacientes

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Aprendiendo a ser médico practicando con los pacientes

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¿Cómo ofrecer mejores prácticas a los futuros médicos y prepararles para tratar a los pacientes en la vida real? El programa Learning World les propone tres reportajes en Canadá, Nicaragua y Egipto sobre cómo proporcionarles a los estudiantes de Medicina una experiencia antes de licenciarse.

¿Se dejaría operar por un estudiante de Medicina? ¿O quizá se lo pensaría dos veces? Pero, ¿cómo pueden aprender los estudiantes de Medicina si no se entrenan antes de ejercer su profesión? En este reportaje descubrimos la solución en un centro de simulación clínica en Canadá.

Prácticas con muñecos que reaccionan en tiempo real

Ottawa, Canadá. No hay tiempo que perder. Una paciente acaba de ingresar por urgencias. Sufre de insuficiencia cardíaca. Casi no puede respirar. Su vida está en juego… Todo parece ser real. Sin embargo, es sólo una sesión de entrenamiento. Estamos en uno de los mayores centros de simulación clínica en América del Norte.

Este centro de simulación cuenta con tecnología punta de instrumental médico. Trabajan con maniquíes controlados por ordenador que reaccionan como si fueran pacientes. Para que las prácticas sean aún más realistas, se puede cambiar el estado de salud del paciente en tiempo real.

Stephanie Gibson es técnico especialista en este tipo de simulación : “El ordenador controla el ritmo cardíaco del maniquí. También puede controlar los niveles de oxígeno, la presión arterial. El maniquí puede incluso sangrar, sudar y llorar. “

Gracias a simulaciones de este tipo, el aprendizaje se desarrolla sin riesgo para los pacientes. Cada año en Canadá, más de un tercio de los eventos adversos en el medio hospitalario se debe a un error médico.

Brian Weitzman, médico de Urgencias en el Hospital de Otawa señala las ventajas del método de la simulación: “El antiguo método de enseñanza consistía en “observar, practicar y después enseñar”, lo que significa que tras la observación y la práctica en un paciente, en teoría, uno tenía que ser tan bueno que incluso podría enseñar a alguien más. Y creo que hoy en día, gracias al concepto de simulación, pueden reducirse mucho los errores durante la atención al paciente. Pues este método novedoso se basa en incrementar la parte práctica.”

La simulación se graba en vídeo. Y después los estudiantes pueden observar su comportamiento ante una emergencia.

“Se puede maximizar el aprendizaje con esta experiencia porque uno se ve en situación y todo ello luego se comenta”, señala Sebastian Dewhirst, que trabaja en el programa de Medicina de Emergencia de la Universidad de Ottawa.

La simulación médica no solo se utiliza en procedimientos de emergencia, sino también para las prácticas quirúrgicas como puntos de sutura, intubaciones e inyecciones intravenosas. Los estudiantes se entrenan para su primera intervención con un paciente.

“Realmente creo que el aprendizaje de estos procedimientos con muñecos aumenta drásticamente la confianza en uno mismo, asegura Cody Jackson, estudiante de Medicina de la Universidad de Ottawa. Aquí aprendo a poner un catéter intravenoso, por ejemplo. Y si no lo hubiese hecho antes aquí me pondría muy nervioso con un paciente de verdad.”

La simulación clínica puede salvar vidas y ofrece a los estudiantes un mejor aprendizaje con mayor seguridad.

Dentistas voluntarios en periodo de prácticas

Desde luego, las prácticas también son muy necesarias para los dentistas. Y todos sabemos que no hay nada peor que un dolor de muelas. En el siguiente reportaje, desde Nicaragua, vemos que una ONG española ha encontrado una alternativa que beneficia a todos.

Vamos camino a Chichigalpa, al oeste de Nicaragua, en una extraordinaria expedición médica. Pocas consultas reúnen a tantos dentistas y pacientes en un mismo espacio.

Aquí se han instalado Dentistas Sin Límites, una expedición solidaria formada por unos veinticinco estudiantes de odontología y que trabajan a contra reloj para devolver la sonrisa a unas 2.000 personas con bajos recursos, en sólo tres semanas.

La consulta se instala a toda velocidad. El doctor español Francisco Rojas lleva ya 15 años improvisando consultas en regiones deprimidas de Nicaragua, Camboya y Madagascar. Todo el equipamento lo proveen los estudiantes que participan en la operación. Hay todo el material necesario y la sala de operaciones se alimenta de energía con un pedal conectado a un generador.

Francisco Rojas es director de “Dentistas Sin Límites”:

“El voluntariado participa a partir del quinto curso; y empiezan a ver más de mil bocas y cuando vuelvan a sus universidades ya están amando su profesión, porque están dando a personas que no tienen recursos económicos y con un diagnóstico muy claro.”

Estos dentistas a punto de graduarse, tienen la oportunidad de crecer en lo profesional y en lo humano, aprenden de doctores expertos que los apoyan, pero también de la gente local.

“Quizá antes llegaba y no estaba seguro del todo, dice Luis Sánchez Labrador, dentista voluntario Con estas prácticas ganas en capacidad de decisión, en poder pensar por ti mismo, ver, saber lo que estás viendo y saber lo que tienes que hacer, sin consultarle a nadie y estar seguro”.

El doctor Rojas encabeza un equipo de tres dentistas experimentados que se encargan de la consulta. Trabajan con los demás, pero sobre todo supervisan a los estudiantes, resuelven sus dudas y les ayudan en operaciones complejas.

“Creo que jamás hubiese llegado a esto, asegura Victoria Vilar, dentista voluntaria. Ves cosas que no ves en Madrid, tienes que aprender a valerte por ti misma porque como no saques el diente… Es que tienes que sacarlo, no puedes mandar al paciente con el diente en la boca.”

Las colas son largas, pero la gente de Chichigalpa espera pacientemente su turno para acceder a unos cuidados que no podrían pagarse.

Las consultas de “Dentistas sin Límites” son gratuitas, y lo único que requieren de la población es albergue y comida durante tres semanas. Y claro que la población lo sabe agradecer.

Este año, la misión solidaria se ha extendido a las consultas de los hospitales. Un par de estudiantes en prácticas trabajan en el Hospital Público de León. Brindan sus conocimientos, y también aprenden cómo los doctores de allí se las arreglan para atender con pocos recursos a numerosos pacientes día a día.

El doctor Edward Piñol es médico en el Hospital Escuela Óscar Danilo Rosales:

“Para la tercera semana ya tienen la capacidad de atender a pacientes por sí solos, y a diagnosticarlos siempre con el apoyo de un médico al lado, pero sí que ayudan a sacar por así decirlo el trabajo, a atender pacientes, la toma de exámenes, de electros, cosas básicas para las que se requiere mucho personal”

Atendiendo al público en un hospital, los estudiantes deben mantenerse ecuánimes frente a los pacientes y darles un diagnóstico acertado. Lo que será un valioso aporte para sus futuras carreras en Europa.

Magdi Yacoub, un cardiólogo apasionado con su profesión

El doctor Madgi Yacoub dedica su vida a cuidar el corazón de sus semejantes. Es mundialmente conocido gracias a sus trasplantes de corazón y pulmón. Este multipremiado médico recorre el mundo transmitiendo sus conocimientos. Fundó este hospital en Asuán, Egipto, y creó la llamada “Cadena de esperanza y caridad”, que brinda cirugía cardiotorácica a pacientes de países en desarrollo.

“Los estudiantes tienen un talento enorme. Es decir, a veces son más listos que sus profesores, pero es un talento al que le falta estructura y experiencia, así que tratamos de señalarles el camino y decirles “adelante”. Existen ahora muchas herramientas, como la tecnología molecular, que junto a los tratamientos personalizados generarán un enorme cambio en la medicina.”

Hijo de cirujano, el Dr. Yacoub estudió en El Cairo, y tras la muerte de su tía, decidió especializarse en cirugía del corazón. Ha vivido en Gran Bretaña, Chicago y Nigeria. También se ha implicado en la cirugía humanitaria, y es un ejemplo para cientos de médicos en el mundo. He aquí su consejo para aquellos que quieran ejercer la medicina:

“Es importante aprender a tener la mejor actitud posible hacia los pacientes. Hay que acercarse al paciente y decirle: este es mi nombre y quiero ayudarle. Aunque ahora no disponga de medios médicos para resolver su problema, mi intención sincera es ayudarle. Este principio debe ser la pauta de la formación de los médicos.”

Yacoub ejerce y enseña el llamado procedimiento Ross, una cirugía de alta complejidad tecnológica para regenerar los tejidos del corazón. Ha supervisado la formación de dieciocho doctores de alto nivel y publicado más de mil artículos. Su secreto es la pasión.

“No existe cirugía sin riesgo. Pero intentamos reducir la mortalidad a cero, y debemos centrarnos en ello. La persona que ejerce la medicina debe sentir pasión por su profesión. Es la única manera de que este trabajo le haga sentirse feliz en la vida.”

El doctor Yacoub sigue ejerciendo como consultor de alto nivel y embajador en la promoción de los beneficios de la cirujía de transpantes. Sus técnicas y métodos han salvado y siguen salvando miles de vidas.

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