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Rosetta, protagonista de un año "espacial"

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Rosetta, protagonista de un año "espacial"

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Durante todo el 2014 hemos seguido al equipo que está detrás de esta misión, en sus momentos buenos y malos. Empecemos por el principio: en enero, cuando Rosetta todavía estaba dormida tras 10 años de viaje por el espacio.

Día D menos 288: el despertar

Quedan 288 días para que la sonda Philae sea lanzada. Primer momento de tensión: Rosetta debe despertar. Pero la señal llega con retraso… y cuando por fin lo hace el primer alivio. La misión pone velocidad de crucero.

“Tenerla de vuelta es increíble, ahora tenemos la aventura más fantástica ante nosotros, una de las misiones espaciales más desafiantes de la historia”, decía entonces Andrea Accomazzo, Jefe de Operaciones de la Aeronave. Algo a lo que Matt Taylor, científico del proyecto Rosetta añadía: “Ahora que ha vuelto y podemos hacer la ciencia que se supone que tenemos que hacer durante los próximos dos años… es un momento excelente”.

Unas semanas después el equipo de Rosetta es todo sonrisas. Armelle Hubault, ingeniera de operaciones de la nave, y sus colegas controlan la nave espacial, y el humor ahora es optimista.

Hubault, como todos sus compañeros, lleva algún objeto a modo de amuleto. Ella porta un colgante. “Cuando tenemos contacto con el satélite, en ese momento hay que estar presente, hay que estar ahí, estar listo”, explica. Aunque estar siempre atento hace pagar un precio: “Es verdad que no es fácil siempre conciliar con la familia, con la vida privada”, confiesa.

Día D menos 204: la preparación de Philae

A 204 días de que Philae sea liberada, Matt Taylor y Fred Jansen, jefe de la misión Rosetta, hablan sobre ciencia en el centro científico de la Agencia Espacial Europea en Holanda… y también sobre tatuajes.

“Lo que estamos haciendo desde un punto de vista científico es mirar a largo plazo, para ver qué vamos a hacer una vez que estemos en el cometa”, cuenta Taylor. “Este año también trataremos de identificar dónde aterrizará Philae, cuál es el mejor lugar para la sonda”.

Jansen completa: “Lo que es realmente emocionante aquí es el objetivo, ni siquiera lo sabemos cuál es en realidad, así que todo lo que preparamos aquí, si hay un pequeño tropiezo en el camino, no servirá para nada”.

“Tengo un tatuaje hecho en relación a una misión previa en la que trabajaba así que por supuesto hice por Rosetta”, muestra Taylor.

D menos 99: la llegada al cometa

Hacia el verano, los Cazadores de Cometas se acercaban rápido a su objetivo, pero no resultó del todo como esperaban.

Al llegar allí el equipo de operaciones tiene que aprender cómo volar alrededor del cometa, algo que nadie ha hecho antes. También tienen que empezar a buscar lugares para aterrizar.

Andrea Accomazzo explica que el objeto tiene una forma muy extraña: “con la nave espacial vamos a volar en un principio en órbitas extrañas, casi triangulares, lo que nos permitirá ver el objeto desde diferentes ángulos”. Lo que ven las cámaras de la Rosetta es el viejo meteoro de polvo y hielo conocido como 67P Churyumov-Gerasimenko.

“Es bastante extrañó”, dice Armelle Hubault. “Habíamos pensado en diferentes posibilidades para su forma. Pero al final creo que nadie se esperaba una especie de patito de goma”.

En septiembre Rosetta rodea el cometa. Toda la atención está centrada entonces en Philae. En 50 días aterrizará y en la sede de la Agencia Espacial Europea cerca de Madrid, Laurence O’Rourke, coordinador de operaciones de Rosetta, y Michael Kueppers, también coordinador, planean cómo y dónde hacerlo.

Las partes más difíciles son los imprevistos. Cada día el cometa se despierta y produce más gas y polvo y el lugar del aterrizaje ha sido cuidadosamente seleccionado por lo que esperan que funcione. Y está claro que es peligroso, pero creo que será un éxito”.

A menos de un mes del aterrizaje los Cazadores de Cometas descienden a menos de 10 kilómetros de la superficie. La tensión vuelve a crecer. Está en fase de observación cercana, y poco a poco y gradualmente órbita a menor altitud.

El temor es que el cometa se vuelva muy activo y que empuje a la aeronave completamente fuera de su trayectoria, pero eso no lo pueden predecir. Cuanto más suave es la superficie más probable es que la sonda aterrice suavemente y que no vuelque.

Día D: Rosetta baja al cometa

Por supuesto que la historia de Rosetta tenía que tener varias sorpresas y algunos aterrizajes movidos también. Volvamos al día D, cuando Philae aterrizó en el cometa.

Miércoles 12 de noviembre de 2014, un día que los Cazadores de Cometas no olvidarán. Philae sorprendió a todo el mundo botando dos veces antes de aterrizar en una grieta oscura donde no podía recargar sus baterías. Recogió información durante 64 horas antes de quedarse sin energía. Algunos de los instrumentos no funcionaron, pero los Cazadores de Cometas coonsiguieron su presa e hicieron historia.

Paolo Ferri, director de la misión Rosetta resumía: “La sensación es de entusiasmo, como niños en Navidad. Creo que todo el mundo aquí siente lo que estamos viviendo, y es un momento histórico”.

Esto no es lo último que oiremos sobre el equipo, por supuesto. En 2015 veremos en qué andan Rosetta y Philae.

Los mensajes de los científicos a Rosetta

Los científicos de la misión han grabado a lo largo del año diversos mensajes que dirigieron a Rosetta directamente.

Armelle Hubault:
“Imagino que todo va bien allí arriba, que no hace mucho frío, y que no tienes ganas de volver bajo la manta, porque esta vez hace falta ir a por todas”.
Matt Taylor:
“Hola, Rosetta, lo has hecho bien, saliste de la hibernación. No duermas más. Ya está todo listo, hagamos ciencia”.
Laurence O’Rourke:
“Hola Rosetta, has recorrido cientos de millones de kilómetros, pero no te preocupes, no te vas a estrella contra el cometa, porque sabemos exactamente dónde irás. Sigue trabajando, sigue viva, y sigue mandando esos bonitos datos e imágenes”.
Andrea Accomazzo:
“Hola, Rosetta. En unas semanas dejarás ir al bebé que llevas dentro, no tiembles mucho. Asegúrate de que se pose suavemente sobre el cometa. Déjalo ir, es momento de dejarlo ir. Adiós, que vaya bien”.