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Túnez: segunda vuelta de las presidenciales para cerrar 4 años de transición

Túnez se prepara para la segunda vuelta de unas presidenciales que buscan cerrar 4 años de transición política El presidente saliente Moncef Marzuki

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Túnez: segunda vuelta de las presidenciales para cerrar 4 años de transición

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Túnez se prepara para la segunda vuelta de unas presidenciales que buscan cerrar 4 años de transición política

El presidente saliente Moncef Marzuki y el jefe del partido antiislamista Beji Caid Esebsi volverán a enfrentarse en las urnas, y el suspense se mantiene intacto; aunque Caid Esebsi llegó en cabeza en la primera vuelta con el 39,46% de los votos, no se descartan sorpresas de última hora en estos comicios históricos en los que los tunecinos eligen por primera vez libremente a su jefe de Estado, desde su independencia de Francia en 1956.

La campaña ha estado marcada por el cruce de reproches y acusaciones entre los candidatos.
Elegido presidente gracias a una alianza con los islamistas de Enhada, Renacimiento, en 2011, Moncef Marzuki, médico de formación y militante de derechos humanos, ha aprovechado todas las ocasiones posibles para presentar a su rival como un hombre del antiguo régimen.

Opositor histórico al régimen de Ben Ali, huyó del país a principios del año 2000 y se refugió en Francia. Volvió a Túnez 11 años después al rebufo de la Revolución de los Jazmines.

Esebsi que ha hecho campaña prometiendo una alternativa laica y democrática ha visto como su rival acortaba distancias después de que los islamistas moderados de Renacimiento reconocieran su apoyo oficioso.

Este segundo round electoral entre veteranos refleja la profunda división de la sociedad tunecina entre seculares e islamistas.

Túnez es un ejemplo a seguir para las incipientes democracias árabes. Pero el país no está a salvo de la amenaza islamista, en auge desde la revolución. A finales de semana, en un vídeo difundido por las redes sociales, un grupo de yihadistas amenazó con boicotear las elecciones con “ataques sangrientos” y asumió por primera vez los asesinatos de dos líderes políticos de la izquierda en 2013.