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El "Viejo Lobo", nuevo líder de Túnez.

A la edad de 88 años, Beji Caid Essebsi, se ha convertido en el primer presidente electo desde la Revolución de los Jazmines. Un logro que corona una vida política que comenzó en 1941, a la edad de 1

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El "Viejo Lobo", nuevo líder de Túnez.

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A la edad de 88 años, Beji Caid Essebsi, se ha convertido en el primer presidente electo desde la Revolución de los Jazmines.

Un logro que corona una vida política que comenzó en 1941, a la edad de 15 años. Abogado, veterano político y firme defensor del Estado de Derecho, su partido representa la continuación de los principios fundadores del padre la independencia tunecina, Habib Bourguiba.

Proveedor de una retórica tranquila y el recurso a viejos proverbios tunecinos (y a versículos del Corán ) Essebsi es visto por sus conciudadanos como el único líder capaz de hacer frente a los islamistas.

Por el contrario, sus detractores le acusan de querer restaurar el antiguo régimen, ya que fue ministro de Relaciones Exteriores bajo el mandato de Bourguiba 1981-1986 y presidente del parlamento durante el gobierno de Ben Ali (1990-1991).

En ese año se retiró del escenario político, hasta 2001, cuando en febrero fue nombrado primer ministro del Gobierno de transición, cuyo principal cometido sería la elaboración de la nueva constitución.

En ese mismo año fundó Nidaa Tunes, el partido laico que se opone al movimiento islamista Ennahda. Su objetivo: mantener la religión fuera del aparato institucional del Estado.

Pero en las elecciones de octubre de 2011 Ennahda se hizo con la mayoría de los votos populares, obteniendo 89 escaños en la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

La revancha llegaría después, en las elecciones parlamentarias de 2014, cuando el “ Viejo Lobo” muestra a Ennahda como un partido que contradice la naturaleza cosmopolita de Túnez.

El partido laico Nidaa Tunes obtuvo 85 escaños, seguido de Ennahda con 69.

Aparte de su avanzada edad, Essebsi tiene ante sí varios desafíos políticos. El primero de ellos, romper con el recuerdo de su papel en el régimen de Ben Ali, algo que muchos tunecinos aún no han olvidado.