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La integración euroaltántica de Ucrania, un proceso irreversible

La mayoría de los ucranianos veía con recelo la entrada de su país en la OTAN, según todas las encuentas independientes realizadas entre 2005 y 2013

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La integración euroaltántica de Ucrania, un proceso irreversible

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La mayoría de los ucranianos veía con recelo la entrada de su país en la OTAN, según todas las encuentas independientes realizadas entre 2005 y 2013. De hecho, en marzo de 2013, el 51 por ciento de los ucranianos, sin contar la población de Crimea, se mostró en contra de unirse a la Alianza Atlántica; y sólo el 40% apoyó la idea de integración.

Punto de vista

"Tras la anexión rusa de Crimea y las hostilidades en el este de Ucrania, un 54% de los ucranianos —aquellos favorables a un eventual referéndum sobre su incorporación a la OTAN— se mostraron a favor del proceso de adhesión, y sólamente el 43% dijo lo contrario".

Sin embargo la intervención de Rusia en Crimea cambió las cosas de forma dramática.

“Tras la anexión rusa de la península y las hostilidades en el este de Ucrania, un 54% de los ucranianos —aquellos favorables a un referéndum sobre su incorporación a la OTAN— se mostraron a favor del proceso de adhesión, y sólamente el 43% dijo lo contrario”, asegura Valeriy Khmelko, presidente de lnstituto de Sociología Internacional en Kiev.

Cuando las relaciones entre Ucrania y Rusia se volvieron más tensas y la gente, que antes veía a Rusia como un país amigo con una política amistosa cambió de opinión, la situación dio un vuelvo.

Las relaciones OTAN-Ucrania se iniciaron formalmente en 1991, cuando el país se unió al Consejo de Cooperación del Atlántico Norte. Después de la denominada “Revolución Naranja, el recién elegido presidente, Viktor Yanukóvic, fue invitado a la cumbre de la OTAN en varias ocasiones.

El Gobierno ucraniano, bajo la tutela de Yulia Tymoshenko como primera ministra, tenía la esperanza de que Ucrania lograría unirse al Plan de Acción para ser miembro de la OTAN ,en la Cumbre de Bucarest. Era abril de 2008

“La versión oficial de los países que no apoyaron la adhesión de Ucrania al Plan de Acción (MAP, considerada la antesala del ingreso) fue que la gente de Ucrania no apoyaba el ingreso. Y eso era cierto. En aquella ocasión sólo el 17-20% de los ucranianos apoyó la idea de unirse a la OTAN “, confirma Yulia Timoshenko, exprimera ministra de Ucrania:

Dos años más tarde, en 2010, con la llegada de Viktor Yanukóvich al poder , el no alineamiento de Ucrania quedó sellado en forma de ley

Una ley que estipula que Ucrania no busca la pertenencia a alianzas político-militares.

“Se albergaba la esperanza de que la no alineación sería un “costo “ necesario y suficiente” para apaciguar a Rusia y de que reconociera a Ucrania como un estado, incluyendo sus fronteras y la integridad territorial. Hoy nos hemos dado cuenta de que estas esperanzas eran erróneas, demasiado ingénuas”, explica Oleksandr Sushko, director de Investigación del Instituto de Cooperación Euro-Atlántica.

Por eso, según el analista, la renuncia de Ucrania a su estatuto de Estado no alineado es un primer paso, un intento de recuperar lo que tenía en 2010 pero que había perdido.

Para ser un miembro de la OTAN, Ucrania, debe demostrar antes cómo va a contribuir a la seguridad y defensa europea.