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Muchos interrogantes sobre los ataques yihadistas de París

—¿Por qué los autores de los ataques que han sembrado el terror en París no estaban estrechamente vigilados? El primer ministro francés, Manuel

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Muchos interrogantes sobre los ataques yihadistas de París

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—¿Por qué los autores de los ataques que han sembrado el terror en París no estaban estrechamente vigilados?

El primer ministro francés, Manuel Valls, ha reconocido que se cometieron errores.

El Gobierno francés llevaba semanas diciendo que el nivel de alerta terrorisa era alto. El ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, reconoció el mismo día que la redacción de ‘Charlie Hebdo’ se tiñó de rojo que los supuestos autores de la masacre, los hermanos Kouachi, eran conocidos de los servicios secretos y habían estado vigilados, pero que ningún elemento apuntaba a que iban a cometer un atentado.

Said y Chérif Kouachi estaban en la lista negra de sospechosos de terrorismo del FBI y tenían prohibido volar hacia o desde Estados Unidos.

Chérif, el mayor de los hermanos y quien habría arrastrado a Said al yihadismo, había estado en prisión por participar en una red de envío de yihadistas a Irak.

Ambos hermanos fueron nombrados en el caso de intento de evasión de Belkacem, pero no fueron procesados por falta pruebas.

Amedy Coulibaly, delincuente reincidente, supuesto asesino de una policía y de cuatro rehenes en un supermercado judío de París, también había pasado por la cárcel por un caso de extremismo yihadista.

Entonces, ¿por qué no estaban estrechamente vigilados? ¿De quién es la responsabilidad?

Los servicios de seguridad explican que elaboran listas de sospechosos y los clasifican por orden decreciente de supuesta peligrosidad: los primeros son sometidos a una vigilancia permanente (hay que contar unos 20 policías por sospechoso, para un control las 24 horas del día).

Los siguientes son objeto de lo que los investigadores llaman “golpes de sonda”, unos días de escucha o seguimiento, para tratar de detectar actividades sospechosas. La dificultad es administrar correctamente las listas.

Un responsable de la lucha antiterrorsita rconocía a la agencia de prensa francesa AFP que están “desbordados” y que a partir de ahora en lugar de trabajar 15 horas tendrán que trabajar 20. “Es imposible poner a un policía detrás de cada persona”, reconocía.

Una de las propuestas hechas en la reunión de los responsables de Interior europeos y de Estados Unidos, celebrada el domingo, en París, es establecer una “lista europea de combatientes extranjeros”. Es una propuesta del ministro belga del Interior, Jan Jambon, para intentar tenerlos localizados e impedir sus movimientos.

—¿Por qué ‘Charlie Hebdo’ no estaba protegido debidamente tras los ataques sufridos y las amenazas constantes?

El semanario satírico francés ‘Charlie Hebdo, mundialmente conocido por las caricaturas de Mahoma, llevaba años en el punto de mira de los yihadistas y ya había sufrido varios ataques. El más grave en noviembre de 2011, cuando su sede fue devastada por el fuego tras ser atacada con bombas incendiarias.

El director de la revista, Stéphane Charbonnier, conocido como Charb, estaba amenazado de muerte y vivía bajo protección permanente. Aunque de nada le sirvió.

El policía que se encargaba de su protección, Frank Brinsolaro, de 49 años, también fue asesinado. Estaba solo. Era toda la protección con la que contaba la redacción.

—¿Cómo lograron los sospechosos burlar el importante despliegue policial y permanecer dos días a la fuga tras el primer ataque?

Dos de los sospechosos, los hermanos Kouachi, logran escapar en un coche tras cometer el atentado contra ‘Charlie Hebdo’, tras matar a un policía dentro del edificio, el que protegía al director de la publicación, también asesinado, y tras matar a otro agente en plena calle, al que remataron con un tiro en la cabeza cuando había caído herido al suelo.

Abandonan el coche por otro en el norte de París y continúan su huida hacia el noreste.

Se sospecha que estuvieron escondidos en un bosque.

El jueves son identificados por el gerente de una gasolinera y se estrecha el cerco.

El viernes, ponen rumbo a París, tras robar otro coche. Su propietaria los reconoce y alerta a la policía. Tras toparse con un control, los sospechosos huyen y se atrincheran en una pequeña imprenta, tomando un rehén.

Unas horas después, ellos mismos desencadenan el asalto al atacar a la policía. Mueren abatidos.

Menos se sabe de la huida de Coulibaly. Tras matar a tiros a una policía en Montrouge y huir en un coche, la policía le pierde la pista.

No se vuelve a saber de él hasta el día siguiente, cuando toma a los rehenes en un supermercado judío.

—¿Por qué se tardó tanto en establecer una conexión entre el ataque en Montrouge, en el que murió una agente de policía, y el atentado contra la redacción de la revista ‘Charlie Hebdo’?

Las autoridades francesas negaron en un principio cualquier conexión entre el ataque en Montrouge, en el que una policía municipal murió tiroteada, y el atentado contra ‘Charlie Hebdo’. Reconoció vínculos entre sus autores cuando el viernes, dos días después de la matanza en la revista satírica y cuando un importante dispositivo de seguridad mantenía rodeados a sus supuestos autores, se produjo una toma de rehenes en un supermercado judío en Porte de Vincennes, en París. Una toma de rehenes protagonizada por el autor del tiroteo en Montrouge, Amedy Coulibaly, muerto en el asalto de la policía. Aunque antes, había acabado con la vida de cuatro de los rehenes.

En un vídeo, Coulibaly proclama su lealtad al líder del Estado Islámico y reconoce que se coordinó con los hermanos Kouachi, que formarían parte de la célula yemení de Al Qaeda, para que sus acciones tuvieran más impacto. Las autoridades yemeníes han confirmado que los Kouachi recibieron entrenamiento por parte de dicha célula en su país.

Chérif Kouachi y Amedy Coulibaly se conocieron cuando eran discípulos de Djamel Benghal, quien en 2005 fue condenado por terrorismo en Francia.

—¿Dónde está Hayat Boumeddiene?

Hayat Hayat Boumedienne, esposa y supuesta cómplice del terrorista francés Amedy Coulibaly, es actualmente la persona más buscada en Francia, aunque los servicios secretos turcos aseguran tener pruebas de que se encuentra en Siria.

La joven francesa, de 26 años, se hospedó en Estambul y luego viajó a Siria, según ha confirmado el Gobierno turco.

Boumedienne llegó a Turquía, desde Madrid, el 2 de enero. Las autoridades turcas han asegurado que tienen las imágenes del aeropuerto. Se alojó en un hotel de Estambul, con otra persona, y el 8 de enero continuó su viaje a Siria, según “los registros telefónicos”, ha explicado el ministro turco de Exteriores, Mehmet Çavusoglu.

Según el diario turco Hürriyet, la fugitiva Boumedienne estuvo dos días en el hotel Bade en Kadiköy, en el lado asiático de Estambul. Después viajó a Akçakale, localidad fronteriza en el sureste del país, desde donde entró ilegalmente en Siria.

El diario turco Habertürk asegura que Boumedienne viajó junto a un hombre llamado Mehdi Sabri Belhoucine y que ambos sólo salieron del hotel dos veces durante su estancia en Estambul.

En mismo día de la toma de rehenes en el supermercado se especuló con que ella estuviera también allí y con que hubiera logrado escapar.

Las autoridades francesas buscan a otros posibles cómplices de los asesinos de las 17 víctimas mortales.

—¿Cómo consiguieron sus armas los terroristas?

Hablamos de armas automáticas y armas de guerra. Los terroristas iban armados con pistolas, metralletas, Kalashnikov y lanzacohetes.

Ese tipo de armas no son fáciles de conseguir en Francia.

Algunos vecinos de los autores de los ataques en París habrían visto las armas, pero habrían sido intimidados para que guardaran silencio.

En el vídeo póstumo de Coulibaly, dice que proporcionó varios miles de euros a los hermanos Kouachi. Por su parte, Chérif Kouachi, en una entrevista telefónica con un medio francés, aseguró haber sido financiado por el islamista estadounidense-yemení Anwar al-Awlaki, muerto en Yemen.

Muchos interrogantes quedarán abiertos para siempre.