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Agotada la tirada de Charlie Hebdo en Francia: 3 millones de ejemplares

Avalancha sin precedentes para hacerse con el número especial de Charlie Hebdo, el primero después de la masacre de la semana pasada. Los franceses

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Agotada la tirada de Charlie Hebdo en Francia: 3 millones de ejemplares

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Avalancha sin precedentes para hacerse con el número especial de Charlie Hebdo, el primero después de la masacre de la semana pasada. Los franceses han acudido en masa a librerías, papelerías, quioscos y estancos para obtener un número histórico con fecha del 14 de enero de 2015.

Punto de vista

No había visto nunca una cola así delante de la puerta. En los 20 años que llevo aquí no había visto una cola igual.

La publicación se ha convertido en un símbolo. También la determinación de los supervivientes, que han terminado este número pese a todas las dificultades: “Ésta ha sido dura de parir”, cuenta el dibujante Luz sobre la ya famosa portada con el profeta Mahoma, “tanto como es difícil de tragar la muerte de nuestros amigos.”

El diario “Libération” ha acogido a los dibujantes, periodistas y articulistas de Charlie Hebdo para que pudieran mantener su cita semanal de los miércoles con los lectores. Esta vez serán mucho más numerosos que nunca: la tirada ha pasado de unos 60.000 ejemplares a 3 millones en Francia; 5 millones en todo el mundo.

El director de la publicación, Gérard Briard, sabe que este número es una oportunidad de supervivencia: “Este número va a servir para que la gran mayoría, todo el mundo, descubra Charlie Hebdo, para que vea lo que somos, lo que encarnamos.”

El número especial se publicará con versiones en español, inglés, árabe y turco. Charlie batirá un récord absoluto de difusión en Francia: el que ostentaba hasta la fecha el diario “France Soir”, tras la muerte del general De Gaulle en 1970.

“No había visto nunca una cola así delante de la puerta”, celebra un vendedor. “En los 20 años que llevo aquí no había visto una cola igual”.

Y, como dice el director de Charlie Hebdo, muchos leerán sus viñetas por primera vez. “No” – concede un comprador en el quiosco: hasta ahora no había leído la publicación-. “Pero eso va a cambiar”, sentencia.

Las velas por las víctimas y los lápices por la libertad de expresión se han convertido en un ritual cívico en toda Francia. El gran examen de conciencia de la sociedad francesa apenas acaba de empezar.