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Antonis Samaras: el gobernante adicto al riesgo

Antonis Samarás perdió su último desafío táctico. El primer ministro griego tuvo que convocar elecciones anticipadas por haberse enrocado en su

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Antonis Samaras: el gobernante adicto al riesgo

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Antonis Samarás perdió su último desafío táctico. El primer ministro griego tuvo que convocar elecciones anticipadas por haberse enrocado en su candidato a presidente de la república. El parlamento rechazó su propuesta y la ley lo obligó a convocar nuevos comicios. El riesgo es el lenguaje político de Samarás.

Tres veces rechazó el parlamento griego a su candidato, el conservador Stavros Dimas, excomisario europeo y ex trabajador del Banco Mundial. Las elecciones se adelantaron al 25 de enero.

Como tantos otros políticos griegos, Antonis Samarás pertenece a una saga: procede de una familia culta y rica. Tiene 63 años y lidera el partido conservador Nueva Democracia desde 2009.

En 2012 accede al poder criticando los recortes impuestos por la troika a sus rivales de centro-izquierda. Antes, hace caer al gobierno de Georges Papandreu y pone al país al borde de la suspensión de pagos.

Cuando gana las elecciones, Samarás acepta los acuerdos firmados con Bruselas, con draconianos recortes que producen una recesión económica sin precedentes en tiempos de paz. Pero carece de una mayoría parlamentaria.

“Llamo a todos los partidos políticos a compartir estos objetivos para unir fuerzas y formar un gobierno estable”, clamó entonces. Finalmente 4 partidos conformaron un gobierno de unidad nacional.

En abril de 2014, Grecia empieza a ver algún signo positivo. El país vuelve a vender deuda en los mercados tras cuatro años de rescate. La prima de riesgo baja y la canciller Merkel acude a Atenas a celebrarlo.

En 2015 el gobierno espera un crecimiento de casi un 3%. Es apenas una fracción de lo retrocedido en los últimos años, con una caída agregada de casi un 24% del PIB. Miles de empresas han cerrado y millón y medio de personas están en paro, un 27% de la población activa.

¿Qué se promete a los votantes cuando uno viene de gobernar en una situación así? Una reducción del impuesto de sociedades del 26% al 15% y de los tipos impositivos de las rentas más altas y de los bienes inmuebles. Samarás también ha prometido no reducir más los salarios ni las pensiones.

Pero Samarás sabe que esas promesas requieren la aprobación de la troika: el equipo de funcionarios de la Comisión Europea, el BCE y el Fondo Monetario Internacional. Los acreedores de Grecia quieren garantías de que cobrarán lo que les deben. Y esa es una condición indispensable para que Bruselas siga desembolsando los pagos del rescate griego.