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Supervivientes de Auschwitz: liberados pero no libres

¿Cómo encontrar el valor de volver a los campos inmensos rodeados de alambre de espino? ¿Cómo caminar sobre un suelo empapado de sangre y cenizas

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Supervivientes de Auschwitz: liberados pero no libres

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¿Cómo encontrar el valor de volver a los campos inmensos rodeados de alambre de espino? ¿Cómo caminar sobre un suelo empapado de sangre y cenizas? ¿Qué decir de la muerte cuando tienes detrás hornos crematorios?

Punto de vista

Parezco normal, pero no lo soy, porque dentro de nosotros hay algo roto, y no hay piezas para remplazarlo. Esto se lleva siempre dentro.

Algunos pasaron toda su vida buscando respuestas. Para otros, el transcurso de una vida no es suficiente.

Claud Bloch. Superviviente de Auschwitz:
«No podía. Era más fuerte que yo. Me venía a la cabeza cuando pasaban lista y no podíamos movernos, con los pies hundidos en la nieve. Volví en 1983, no por mí, sino por mi mi madre, que murió aquí.”

Claude Bloch, número de prisionero jB3692, vió a su madre por última vez en estas vías de ferrocarril en Auschwitz-Birkenau. La metieron en el vagón de mercancías con otras muchas mujeres rumbo a la cámara de gas.
Claude tardó casi medio siglo en volver. Pero desde entonces, viene varias veces al año. No sólo para recordar a sus seres queridos, también quiere contar lo que pasó a los que son jóvenes y capaces de recordar.

Claude Bloch:
«Imaginad a un montón de gente entrando y sentándose, pero en realidad no podían, porque tenían que darse prisa y dejar sitio a los demás.”

Muchos de los supervivientes pasaron por el mismo proceso tras la liberación de los campos.
Primero un largo silencio, que algunos no consigueron romper durante toda su vida. Después, tuvieron que hacer frente a la persistente sordera del entorno, y por último, sintieron la necesidad de hablar, de contar lo que pasó a todos los que quisieran y pudieran oirlo.

Francine Christophe. Superviviente de un campo nazi:
“Llegamos un año más tarde, cuando Francia había comenzado a reír y a cantar. Y llegamos con nuestras historias horribles, a veces insoportable, y muchas personas no querían ni oír hablar de ello. Traté de contárselo una o dos veces a compañeros de clase, pero pensaban que estaba loca: ¿Era creíble lo que estaba diciendo? No. ¿Podría haber ocurrido de verdad? No.”

Benjamin Orenstein. Superviviente de Auschwitz:
“Para mí era insoportable escuchar que las cámaras de gas no existieron. No sólo porque los mataron, sino porque además les robaron su muerte también. Esa fue mi principal motivación para empezar a luchar contra la negación del Holocausto.”

Anatoly Vanukevich, judío polaco, pasó por varios campos nazis. Después de la guerra acabó del otro lado del Telón de Acero, en la Unión Soviética. Como los ex prisioneros estaban bajo sospecha de las autoridades comunistas, Stalin les consideraba espías potenciales, pasó de los campos nazis al Gulag.

Anatoly Vanukevich:
“Sé que algunas mujeres intentaron quitarse químicamente su número de prisioneras. Stalin no tenía en cuenta el hecho de que hubieras estado en un campo de concentración. Nuestra “Unión de Jóvenes Reclusos” no se creó hasta 1958, (varios años después de su muerte). Y había 160 mil miembros.”

Pese a todo, Vanukevich considera que después de la guerra fue relativamente afortunado. Empezó a trabajar como ayudante de cocina, se recuperó físicamente relativamente rápido y pudo estudiar una carrera de ciencias. Pero hay cosas que no se olvidan. Las verjas en la entrada del campo de concentración de Auschwitz. con una flecha en una dirección, las montañas de objetos personales cerca de los hornos crematorios están grabadas para siempre en su memoria.

Como resumen muchos supervivientes, “Nos liberaron, pero no somos libres”. Todos ellos tuvieron que aprender a vivir de nuevo.

Francine Christophe:
«Rápidamente retomé mi vida normal, pero porque tuve una suerte enorme: mis padres estaban vivos, y eso era bastante excepcional.”

Benjamin Orenstein:
“¿Que si me convertí en una persona normal? no le puedo responder. Parecezco normal. Estoy hablando con usted, conduzco y veo la televisión, a veces euronews. Parezco normal, pero no lo soy, porque dentro de nosotros hay algo roto, y no hay piezas para remplazarlo. Esto se lleva siempre dentro.”