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Grecia: retos inmensos para un Gabinete sin experiencia

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Grecia: retos inmensos para un Gabinete sin experiencia

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Grecia amanece con un nuevo Ejecutivo marcado por la falta de experiencia gubernamental y retos inmensos por delante.

El nuevo vicepresidente, Yannis Dragasakis, es prácticamente el único dirigente de Syriza con experiencia, y ésta se limita a los cinco meses a principios de los 90 en los que fue viceministro de Economía.

Dragasakis, que fue uno de los arquitectos del programa económico del partido, será el encargado de la supervisión económica.

La cartera de Finanzas, una de las más sensibles, está en manos de Yannis Varufakis. Para el conocido economista que se autodescribe como “marxista errático”, Bruselas ha convertido a Grecia en una “colonia de la deuda”. Ha llegado a comparar las medidas de austeridad impuestas por la UE con tortura por ahogamiento fiscal.

El encargado principal de las conversaciones con la troika asume su cargo listo para una guerra de desgaste con Europa por la austeridad: el nuevo gobierno de Grecia es el primero de la zona euro que se ha comprometido a cancelar la deuda y a renegociar su acuerdo de rescate respaldado por la UE, que expira a finales de febrero.

La nueva imagen que quieren dar los mandatarios griegos queda reflejada en el nombre que recibirá el ministerio de Justicia, que pasa a denominarse de Justicia y Transparencia, con Panayotis Nicoloudis al frente. Además, uno de los tres ministros sin cartera se encargará exclusivamente de combatir la corrupción.

Los acreedores ven la evasión fiscal y la corrupción como los principales obstáculos para una recuperación económica sostenida.

Según Varoufakis, la prioridad absoluta es “hacer frente a la crisis humanitaria” en su país, donde un desempleo récord y el colapso del sistema de bienestar social ha sumido en la pobreza a decenas de miles de personas.

Según un informe de UNICEF sobre la pobreza infantil en los países en desarrollo, Grecia – junto con Islandia – ha experimentado el mayor crecimiento de la pobreza infantil desde 2008.

El electorado griego ha exigido en las urnas el aligeramiento de la deuda. Alemania, respaldada por otros gobiernos del norte de Europa, se opone incluso a su condonación parcial.

Convencer a Bruselas y sobre todo a Berlín para renegociar los términos del acuerdo de rescate y condonar una gran parte de la deuda, que asciende a la friolera del 175% del PIB, será, nadie lo duda, el principal reto.

Arzu Kayaoglu. euronews:
Para hablar sobre las políticas de austeridad tenemos con nosotros a Mathieu Plane, economista del Observatorio Francés de Coyuntura Económica, el OFCE. Usted es muy conocido por sus ataques contra la austeridad presupuestaria, que para el nuevo primer ministro griego, Alexis Tsipras, siempre ha sido el peor enemigo del país.

Si la austeridad no ha funcionado nunca, ni en el caso de Grecia ni en el de España ni en Francia, ¿por qué la troika y el FMI se empeñan en aplicarla en Grecia?

Mathieu Plane. Economista del Observatorio Francés de Coyuntura Económica:
El impacto de la austeridad puede ser muy diferente en función de la situación económica.
Los tratados presupuestarios europeos, por su propia naturaleza, imponen una política de austeridad, y se ha visto que cuantas más dificultades han tenido los países, más se les ha pedido que reduzcan drásticamente sus déficit y sus deudas. Y precisamente el pecado de esta política es que hemos visto que en un determinado número de países, ha sido contraproducente.

Por supuesto que hay que reducir los déficit y las deudas, pero a esos países se les ha exigido que lo hagan demasiado rápidamente, y por supuesto, la aplicación de esas políticas ha aniquilado completamente el crecimiento en esos países, se ha dado una importante reducción de la actividad que ha acabado provocando más bien un aumento del endeudamiento y del déficit.

Yo creo que uno de los errores de la Comisión Europea es haber subestimado el impacto de la austeridad en el crecimiento y lo que es muy interesante es que el FMI que apoyaba esa política al principio, ahora entona el mea culpa y reconoce que se equivocó. Admite que se equivocó en el análisis de la austeridad y, que al final, sus consecuencias eran mucho mayores de lo previsto.

euronews:
¿Cree que la austeridad es la única solución frente al deterioro de las finanzas públicas? ¿Qué otras alternativas se le podrían haber propuesto a Grecia para salir de la crisis?

Mathieu Plane:
A ver, ¿qué se entiende por austeridad? La austeridad griega ha sido extremadamente fuerte y dolorosa, sólo hay que recordar que la actividad ha caído un 25%, 25 puntos porcentuales del PIB es el equivalente a la depresión en los años 30, y que se aplicaría a Grecia con un porcentaje de desempleo cercano o superior al 30%, claramente superior al 50% entre los jóvenes.

El problema actual no es al final la austeridad, sino su intensidad, es decir, que se podrían implementar políticas que requieran una reducción del déficit, pero que sean sostenibles, y, sobre todo, acompañadas de otros tipos de políticas, incluida una política monetaria mucho más flexible, como han hecho en Estados Unidos.

El problema de Europa es que se ha exigido una política presupuestaria extremadamente dura y una política monetaria, que también era menos flexible que en los demás países. Todo ello con un euro fuerte que ha impedido el crecimiento.

euronews:
Las alternativas a la austeridad pasarían por que los países del centro de Europa, entre ellos el motor franco-alemán, financiasen la recuperación de aquellos que tienen problemas. Pero eso requeriría un grado de integración europea que no existe, ¿no?

Mathieu Plane:
Sí tiene razón, es una dificultad que existe. Actualmente hay pocas transferencias entre países, no hay, efectivamente, solidaridad en Europa.
¿Se puede vivir con una moneda única si no hay una mayor integración presupuestaria? ¿Y sin mutualizar las deudas? esas son las verdaderas preguntas.

Pero para un determinado número de países eso exige una pérdida de la soberanía, también requiere transferencias significativas de los países centrales, del corazón de Europa a los países periféricos. Así que eso significa transferencia de la riqueza y requiere que los votantes estékn de acuerdo.

Al final está claro que no hay tantas opciones: o vamos hacia una mayor integración europea y fiscal, en la que cabría imaginar un impuesto europeo que financie un presupuesto europeo de transferencias o si seguimos con los problemas de coordinación que tenemos ahora, no estaremos a salvo del riesgo de una salida de Grecia de la zona euro, e incluso del colapso de la zona Euro. Necesitamos más Europa.