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Dieudonné vs Charlie Hebdo: ¿Libertad de expresión o apología del terrorismo?


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Dieudonné vs Charlie Hebdo: ¿Libertad de expresión o apología del terrorismo?

Este miércoles comenzará en Francia un juicio que promete alcanzar grandes cotas en cuanto a presencia mediática por dos razones, el objeto de dicho juicio y el protagonista, el humorista, actor y militante político Dieudonné.

Dieudonné, conocido por haber sido procesado en varias ocasiones, especialmente por delitos de carácter antisemita, será juzgado por apología del terrorismo. Concretamente por afirmar “Je me sens Charlie Coulibaly” (Me siento Charlie Coulibaly), a semejanza de millones de personas que hicieron suyo el “Je suis Charlie” en apoyo a Charlie Hebdo, la revista satírica francesa que sufrió el pasado enero un ataque terrorista fruto del cual murieron doce personas.

El protagonista de la afirmación de Dieudonné no es otro que Amedy Coulibaly, quien dos días después del atentado contra la publicación atacó un supermercado “kosher” en París, en un incidente en el que perdieron la vida cuatro rehenes además del propio autor de los hechos.

¿Quién es Dieudonné?

Hijo de una socióloga francesa y un contable camerunés, nació en 1966 en Fontenay-aux-Roses y comenzó su educación en una escuela católica. Creció en uno de los barrios periféricos de París, propio de la clase media.

En los noventa formó un dúo cómico con Elie Semoin y a finales de la década comenzó a mostrar cierto activismo político, especialmente contra el racismo. Fue con el cambio de siglo cuando su lado activista gana más peso, especialmente criticando el poder que según él aglutinan los sionistas.

Antes de este juicio, Dieudonné ya ha sido procesado en varias ocasiones, principalmente por antisimetismo. Una de las primeras ocasiones fue en 2007, cuando describió a los judíos como una “secta” y una “estafa”.

A partir de ahí siguieron otros casos por incitación al odio racial ese mismo año, al comparar a los judíos con “negreros” o por insultar en mayor o menor media la religión judía o burlarse del Holocausto y sus conmemoraciones.

Durante su carrera ha visto además como la justicia dictaminaba la cancelación de varios de sus espectáculos, no sólo en Francia, sino también en países como Canadá, al considerar que contenían declaraciones que promulgaban el odio racial. En Bélgica la policía llegó a interrumpir una de sus actuaciones.

La polémica carrera del artista no estaría completa sin hablar de la “quenelle”, un gesto que ha utilizado en múltiples ocasiones, que consiste en un brazo extendido y el otro cruzado. Para unos es una simple burla, pero otros lo definen como un homenaje al saludo nazi.

¿Apoyo a un terrorista o libertad de expresión?

El proceso ha despertado numerosas críticas entre ciertos sectores, que afirman que se usan distintas varas de medir. Lamentan que la libertad de expresión de la que Charlie Hebdo ha gozado durante años para burlarse de todo tipo de religiones y protagonistas del estamento político no se aplique al humorista.

No obstante, la ley francesa contiene matices en cuanto a la libertad de expresión. Para empezar, Francia es un estado laico, con lo que el concepto de “blasfemia” no existe en la ley. Dicho de forma clara, no se puede juzgar a nadie por criticar o burlarse de una religión.

La Declaración de los Derechos Humanos de 1789, en su artículo 11º, recoge que “la libre comunicación de pensamientos y opiniones es uno de los derechos humanos más preciados. Todo ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente, salvo si debe responder por el abuso de esta libertad en casos determinados por la ley”.

En esa última parte es donde se encuentra el matiz principal. La libertad de expresión no es total e ilimitada, sino que debe estar dentro de la ley. En Francia son dos los principales límites que se ponen a este derecho: Por un lado la difamación y la calumnia; por otro la llamada al odio, concepto bajo el que se agrupan especialmente la apología de crímenes contra la humanidad y las declaraciones antisemitas, racistas u homófobas.

Charlie Hebdo critica las religiones, en ocasiones con dibujos que se pueden considerar extremos o blasfemos, pero en ningún momento hace un llamamiento a agredir a aquellos que las practican. Coulibaly por su parte sí atacó un supermercado con una singularidad, que comerciaba productos kosher, es decir aptos para el consumo de aquellos que practican la religión judía.

Con esta diferencia, el proceso deberá determinar si Dieudonné apoya a alguien que ha cometido crímenes contra personas por motivo de su religión, lo que sí podría considerarse un llamamiento al odio. Por ello podría enfrentarse hasta a siete años de cárcel.

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