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Los retos de la OTAN en el Este

La preocupación, y hasta miedo de Rusia, se apodera de los Países Bálticos. Aquí, en este bosque de Lituania, se entrenan los paramilitares

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Los retos de la OTAN en el Este

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La preocupación, y hasta miedo de Rusia, se apodera de los Países Bálticos. Aquí, en este bosque de Lituania, se entrenan los paramilitares voluntarios de la Unión de Fusileros. Sus miembros han aumentado exponencialmente desde hace un tiempo.

Liudas Gumbinas. Teniente Coronel retirado de la Unión Lituana de de Fusileros:
“La agresión rusa contra Ucrania nos ha impactado mucho. El año pasado aceptamos a cerca de un millar de nuevos miembros en nuestra organización, y ahora somos más de 8 mil.”

La anexión rusa de Crimea en la primavera de 2014 dejó estupefacta a Europa. Tras lo sucedido en Georgia en 2008, la OTAN asistió a una nueva modificación unilateral de las fronteras por parte de Moscú. Desde entonces, la Alianza Atlántica no ha podido más que constatar que una guerra esta teniendo lugar a las puertas de su frontera oriental.
Este jueves, el secretario general de la OTAN volvió a acusar a Rusia de violar la ley internacional.

Jens Stoltenberg. Secretario general de la OTAN:
“En Ucrania la violencia se está recrudeciendo y la crisis se profundiza. Rusia continúa violando leyes internacionales apoyando a los separatistas con armas, entrenamiento y efectivos.”

También este jueves, los ministros de defensa de la OTAN aprobaron un plan para reforzar su flanco oriental.
La Fuerza de Reacción Rápida compuesta ahora por 13 mil efectivos pasará a tener 30 mil, entre ellos una fuerza Punta de Lanza de 5 mil soldados con apoyo aéreo y terrestre operativa en 48 horas.

Se trata del reforzamiento más importante de la defensa colectiva de los Aliados desde el final de la Guerra Fría, siempre con carácter defensivo.
Seis puestos de mando con medio centenar de efectivos y material “preposicionado” en el terreno serán establecidos inmediatamente en los seis países del este, entre ellos, las tres Repúblicas Bálticas, Polonia, Rumanía y Bulgaria. Esas unidades facilitarán el despliegue en una semana de la Fuerza de Intervención Rápida en caso de crisis.

Podrán además intervenir en otros terrenos, por ejemplo para hacer frente a las amenazas derivadas de la inestabilidad en el Norte de África y Oriente Próximo.