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Luces y sombras de las medidas de Orbán en Hungría para detener las hipotecas adosadas al franco suizo

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Luces y sombras de las medidas de Orbán en Hungría para detener las hipotecas adosadas al franco suizo

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El gobierno húngaro tomó una decisión radical sobre las hipotecas contratadas con euros y francos suizos al limitar el tipo de cambio, pero no todo el mundo se beneficia de esta medida. Una de las personas que sí salió ganando fue László Szilágyi, un sociólogo a quien el préstamo para su apartamento en Budapest en 2006 se le dobló cuando estalló la crisis financiera. Ahora, vuelve a pagar lo mismo que el primer día… pero tiene que trabajar en Londres de capataz porque no halla empleo en su país.

El caso del periodista Máté Gerhardt es simbólico de los límites de esta medida. Su préstamo fue para comprarse un coche a 8.000 euros. Que se le han convertido en 15.000 porque el índice de referencia está en moneda extranjera. No hay una excepción para estos crédito no inmobiliarios.

“Quizás merecería la pena acudir a los tribunales porque hay muchos procesos en curso similares a mi caso y sobre los que nadie nos previno de sus posibles consecuencias”, reflexiona conduciendo Máté.

Al gobierno de Viktor Orbán se le acusa de populismo por modificar las leyes del mercado como es el caso de este tipo de hipotecas. Aunque hay también quien considera que podría haber actuado antes de que particulares y empresas cayeran en la bancarrota. El debate en otras capitales es si siguen el mismo camino.

“Otros países vecinos están interesados en lo que hicimos, como Croacia, Rumanía y en parte Polonia, pero la gente tiene que saber que el modelo húngaro no fue creado de la noche a la mañana”, remarca el portavoz del Gobierno Zoltán Kovács. “Se creó tras tres años de procedimientos, cuando pudimos negociar sobre este complejo problema en una atmósfera y un esbozo apropiados”.

Por ejemplo, el gobierno croata ha aplicado una vía intermedia a la húngara. Pero el rumano y el polaco se limitan a pedir a los bancos que revisen caso por caso.

“El modelo húngaro podría funcionar con la ayuda de una combinación afortunada de muchos factores”, precisa el economista magiar András Mihálovits. “No creo que pueda ser copiado ya que la situación legal y económica es muy diferente a los otros países que sufren un problema similar. Y tengo que añadir que se tomó un riesgo excesivo, que esta vez salió bien”.

Hace una década, los bancos ofrecían a sus clientes en Europa del Este hipotecas adosadas al franco suizo con solo un tres y medio por ciento de interés. El problema es que no se les informaba de que, en caso de apreciación de la monena helvética como es ahora, se les dispararían los intereses.